A pulso y boli bic




lunes, 24 de marzo de 2014

¡!

Just close your eyes
The sun is going down
You'll be alright
No one can hurt you now
Come morning light
You and I'll be safe and sound



sábado, 22 de marzo de 2014

W. Shakespeare

Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que la compañía no siempre significa seguridad. Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas. Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto; y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío. Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado... Aprenderás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitaras perdonarlas. Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma, descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla, y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de tu vida. Aprenderás que la nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias, y que no importa qué es lo que tienes en la vida , sino a quién tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que uno elige. Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian. Te darás cuenta de que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, solo por el placer de disfrutar su compañía. Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos. Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos. Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. Descubrirás que se necesita mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto. Aprenderás que no importa adónde llegaste,sino a donde te diriges y, si no lo sabes, que cualquier lugar sirve. Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada sea la situación: siempre existen dos lados. Aprenderás que los héroes son las personas que hicieron lo necesario, enfrentándose a las circunstancias. Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica. Descubrirás que, algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando caigas, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte. Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con lo que has vivido. Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones. Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese, porque le estarás quitando la ilusión. Aprenderás que cuando sientas rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel. Descubrirás que sólo porque alguien no te quiera de la forma que quieres, no significa que no te quiera con todo lo que puede, porque hay personas que nos quieren, pero no saben cómo demostrarlo. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo. Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado. Aprenderás que no importa en cuantos pedazos pueda romperse tu corazón, el mundo no se detendrá para que lo arregles. Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, cultiva tu propio jardín y decora tu alma en vez de esperar que alguien te mande flores. 
Entonces, y sólo entonces, sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creias que no se podia más. Realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla.


martes, 11 de marzo de 2014

Coldplay

And if you were to ask me
After all that we've been through
Still believe in magic
Oh yes I do
 



martes, 18 de febrero de 2014

¡!

How I wish, how I wish you were here. We’re just two lost souls swimming in a fish bowl,year after year, running over the same old ground.
 

lunes, 10 de febrero de 2014

La ladrona de libros

Quise decirle muchas cosas a la ladrona de libros, sobre la belleza y la crueldad, pero ¿qué podía contarle sobre todo eso que ella no supiera? Quise explicarle que no dejo de sobreestimar e infravalorar a la raza humana, que pocas veces me limito únicamente a valorarla. Quise preguntarle cómo un mismo hecho puede ser espléndido y terrible a la vez, y una misma palabra, dura y sublime. Sin embargo, no abrí la boca. Sólo conseguí hablar para confiarle a Liesel Meminger la única verdad que hago mía. Se lo dije a la ladrona de libros, y ahora te lo digo a ti. Los humanos me acechan.





jueves, 6 de febrero de 2014

domingo, 12 de enero de 2014

Bones

Desentierra sus huesos, pero deja en paz su alma, un chico con el alma rota, un corazón con un agujero enorme. Fantasía retorcida y oscura convertida en realidad, besando a la muerte y perdiendo el aliento. Horas de medianoche, callejones adoquinados, salvajes olvidados. Desentierra sus huesos, pero deja en paz su alma, déjala que encuentre un camino a un lugar mejor, sueños rotos y gritos silenciosos, iglesias vacías con maldiciones desalmadas, encontramos un camino para escapar del día. Desentierra sus huesos, pero deja en paz su alma, perdidos en las páginas de jaulas hechas por uno mismo, la vida se escurre, y los fantasmas vienen a jugar, estos son tiempos duros, estos son tiempos duros para los soñadores, y para los que creen en el amor perdido. Espectáculo desagradable, mis colocones tocan un nuevo fondo marinados en miseria, como una chica de solo 17 años. Locura hecha por el hombre, y el romance de la tristeza, un baile hermoso que ocurrió por casualidad. Desentierra sus huesos, pero deja en paz su alma, déjala, déjala, déjala que encuentre su camino de vuelta a casa. Sueños rotos y gritos silenciosos, iglesias vacías con maldiciones desalmadas. Encontramos, encontramos, encontramos un camino para escapar del día... para escapar del día. 
 

lunes, 23 de diciembre de 2013

miércoles, 27 de noviembre de 2013

-

"Pregúntale qué añora y en qué piensa cuando llora, pregúntale si el tiempo cambia o sigue lloviendo"


sábado, 23 de noviembre de 2013

If you're afraid

Nadie puede guardar toda el agua del mar en un vaso de cristal. Cuántas gotas tienes que dejar caer hasta ver la marea crecer. Cuántas veces te ha hecho sonreir, esta no es manera de vivir. Cuántas lágrimas puedes guardar en tu vaso de cristal. Cuántos golpes dan las olas a lo largo de un dia en las rocas, cuántos peces tienes que pescar para hacer un desierto del fondo del mar. Cuántas veces te han hecho callar, cuánto tiempo crees que aguantarás. ¿Cuántas lágrimas vas a guardar en tu vaso de cristal?


miércoles, 20 de noviembre de 2013

¡!

Al ritmo de una música suave giraba sobre sí misma mediante formas sutiles, trazando figuras que se proyectaban en la pared del desván. Una bombilla desnuda colgaba tenue del techo y la canción sonaba en un viejo tocadiscos lleno de polvo. Qué delicada parecía, qué liviana, flotaba como una pluma, sigilosa, ágil, sutil. Tenía los ojos cerrados y los labios entreabiertos, sentía cada nota y la hacía suya, dejándose llevar, acelerando y decelerando, mecida por aquella melodía que inundaba la habitación. Él la observaba desde un rincón donde la luz parecía no querer llegar. Sabía que ella no podía verlo, etéreo e incorpóreo como era, atrapado en una dimensión paralela separada de la realidad por un abismo demasiado grande. Pero él la miraba, y esbozaba una media sonrisa ensimismado ante aquella danza, absorto en cada uno de sus movimientos. Casi de manera inconsciente se incorporó y se acercó a ella. La seguía, despacio, parecía de porcelana. Y cuando el piano dio las últimas notas ella se dejó caer, terminando así su baile, suspirando exhausta, pero también satisfecha. A pesar de que sabía que no se iba a dar cuenta, le rozó la mejilla rosada con el dedo índice. El contraste entre sus mejillas y su piel pálida le daba todavía un aire más inocente, más puro, más suave. Porcelana y nieve, eso era lo que era. Él siempre supo que había nacido para aquello. Y comprobó, sonriendo para sus adentros, que su patito feo se había convertido en cisne.


domingo, 10 de noviembre de 2013

¡!

No sabría decir si era de día o de noche, porque aunque creo recordar que todo empezó cuando comenzaba a oscurecer, había una claridad propia de una mañana invernal. El bosque era denso, y los árboles tenían unos troncos delgados y muy altos, parecía que las copas rozaban el cielo. La hierba estaba seca, amarillenta, y había maleza a ambos lados del camino, que estaba perfectamente marcado. Caminaba por un lugar que me resultaba extrañamente familiar, pero no sabría decir por qué; tampoco sabía adónde iba, y sin embargo caminaba como impulsada por una fuerza invisible. No se escuchaba nada y no había nadie cerca, y al mismo tiempo era como si alguien o algo me estuviese observando desde alguna parte que yo no alcanzaba a ver. Llegados a un punto la senda se dividía en dos, por la derecha continuaba más o menos llana, y por la izquierda empezaba a ascender. Estaba segura de que el camino correcto era el camino de la derecha, y sin embargo algo dentro de mí me decía "Vamos, sube, tienes que subir", al mismo tiempo que mi cabeza no quería hacerlo. Sabía que no debía tomar el sendero que subía, pero lo hice. No quería, pero lo hice como si alguien me diese un empujón. Y lentamente continué andando, inquieta, en silencio. A medida que avanzaba mi respiración se entrecortaba y el aire estaba cada vez más cargado. Estaba inquieta, cada vez más. Notaba como si tuviese varios pares de ojos clavados en mi espalda, pero me sentía incapaz de retroceder y sin detenerme andaba y andaba. Anduve durante un tiempo que se me hizo interminable, tal vez fueron solo unos minutos, aunque a mí me parecieron horas. De pronto, la senda llaneó de golpe y me encontraba en un camino aéreo. Seguía en el mismo bosque, con el mismo suelo de tierra y hojas secas. Pero a mi alrededor no había nada, no sé si era niebla o el mismísimo vacío. El silencio era terrible y amenazador, e inhalar aire se estaba convirtiendo en una misión complicada. Estaba asustada. Me detuve, exhausta. Tenía que volver cuanto antes y escoger la ruta acertada al llegar al desvío. Mi corazón estaba acelerado, y yo intentaba estar alerta. Inspiré profundamente y eché a correr de vuelta. Corría lo más rápido que me permitían las piernas, que me dolían. Tropecé varias veces y una me caí. El pelo se me metía en la cara y la garganta se me secaba a cada segundo más y más. De pronto, me di cuenta. Ya no estaba en el mismo lugar de antes, quiero decir, sí, pero había cambiado. Ante mí había una cuesta enorme, imponente, por la que yo no había pasado. El silencio me estaba matando, y tenía calor, pero un escalofrío recorrió mi cuerpo. Entonces los vi. No sé qué demonios eran esas cosas. Tres figuras negras, levitando, dos en la mitad de la cuesta y una más al fondo. ¿De qué estaban hechas? Eso no era carne, diría que era una sábana desgarrada si se tratase de un disfraz de Halloween. Pero no estaba yo como para bromear. ¿Estaban de espaldas? Yo no les veía la cara y no obstante sabía que me estaban mirando, o sintiendo, o lo que fuera. Y de repente me entró el pánico. No pude ver cómo, pero en una milésima de segundo me estaban rodeando y yo tirada en el suelo boca arriba. Noté como algo chocaba contra mí y yo perdía el equilibrio. Uno de ellos, uno de esas cosas se acercó peligrosamente a mí y me di cuenta de que no tenía rostro. Me invadió un frío gélido, cada vez se me acercaba más y más, y cada milímetro menos a medidad que la distancia entre ambos se acortaba podía sentir como se me iba poco a poco la vida, y el alma. Dolía, era un dolor desgarrador. Quise gritar, pero no pude. Cerré los ojos muy fuerte, y entoncés desperté. Todo había sido una pesadilla, y me di cuenta al instante de que no era la primera vez que soñaba con eso.


lunes, 4 de noviembre de 2013

¡!



As cores do outono reflictíanse na auga ao mesmo tempo que o solpor tinguía o ceo dun rosa amargo e o vento mecía ás pólas das árbores. Os paxaros voaban cara os seus niños entoando os seus chíos que asemellaban acordes. Ao lonxe as ventás dos edificios xa estaban iluminadas e o son dos nenos xogando no parque ía apagándose pouquiño a pouco. Os grilos comezaban os seus cantos e os vagalumes xogaban entre eles a botar carreiras a ningures. A luz daba paso á escuridade, que chegaba ameazadora dende o leste, coándose discreta entre as montañas que definían a liña do horizonte. O ceo comezou a cubrirse de pequenas pingas escintilantes de suave luz branquecina. Paseniño ían espertándose as estrelas. Tan sinxelo e tan fermoso, tal escena encheu de éxtase a paisaxe. Entón o mundo quedou durmido.  

 

lunes, 21 de octubre de 2013

Be yourself.

Hay que tomar decisiones, tarde o temprano hay que hacerlo, y debemos hacerlo nosotros mismos, los que estamos a este lado del espejo. No podemos dejar toda la vida al azar, al destino, sé que es difícil pero, ¿quién lo hará por nosotros si no lo intentamos? ¿En qué nos ayuda engañarnos a nosotros mismos?, podemos ponernos disfraces, disimular caminos, ilusiones, amores... pero al final resulta que ante el espejo, estamos solos. ¿Por qué es tan difícil tomar decisiones?, De hecho, con espejo o sin él a veces basta con abrir los ojos y ver lo que tienes delante. Lo que es realmente difícil es que esas decisiones sean acertadas.



Reflexión del día.

Día a día llegan a España, como a muchos otros países, muchas personas procedentes de todas las partes del mundo, ya sea en un vuelo de Iberia o en un cayuco pequeño, frágil y destartalado. Personas que, por una razón u otra, vienen para quedarse dejando atrás toda una vida y su hogar; personas que tendrán que aprender a integrarse y a convivir en una sociedad diferente a la suya.
El rechazo al inmigrante o al extranjero es un tópico que ha estado presente en nuestra sociedad y que, por mucho progreso del que se presuma, por mucha modernización y dejación de lo retrógrado de la que se hable, sigue estando ahí. No hace falta mirar muy lejos, ni buscar demasiado, porque, si nos paramos a pensar, para muchos ya existe, en primer lugar, un diferencia entre inmigrante y extranjero
El inmigrante aquí para algunos es el moro o el negro, el que viene medio muerto en patera sin papeles, ilegal, y que aún encima se pone a trabajar en la recogida de las naranjas, de la aceituna o en la vendimia quitándole empleo a los españoles ahora que las cosas están tan mal.
El extranjero es, en cambios, un europeo ricachón jubilado que se compra un chalet en primera línea de playa en la costa mediterránea; una novedad, tal vez venga de Londres o del mismísimo París, y al final en muchos casos lo único que hace es vivir su vida en una sociedad donde todo le sale más barato
¿Por qué hay tanta diferencia entre unos y otros si, al fin y al cabo, independientemente de los recursos de cada uno, todos son -somos- personas?
Para alguien que viene de fuera tiene que ser realmente complicado adaptarse: idioma distinto, leyes distintas, otras costumbres, otros horarios... Tiene que ser muy difícil dejar toda un vida para empezar otra vez desde cero. Ya lo decían todos aquellos exiliados que emigraron a América, y seguro que también todos los que se fueron a Centroeuropa a buscar trabajo; ya lo contaba Rosalía de Castro cuando en sus poemas hablaba de la morriña.
¿Alguna vez llega a sentirse un extranjero como en casa cuando está lejos de ella o siempre permanece fiel a sus raíces? ¿Nos preocupamos nosotros de acogerlos o fomentamos el rechazo a los que vienen de fuera?
Dicen que cada uno recibe lo que da y que no le hagamos al otro lo que no queremos que nos pase a nosotros. Quién sabe si algún día nos toca ser a nosotros los extranjeros y tengamos que enfrentarnos solos a una sociedad distinta, lejos de nuestro verdadero hogar.


domingo, 20 de octubre de 2013

Cuando el ayer concluye

El pasado no regresa”, se decía a menudo, firme. Sin embargo, a veces, de repente los recuerdos la inundaban y la desbordaba un torrente de emociones indómitas. En su mente podía volver atrás en el tiempo cada vez que quisiera, podía volar a cualquier parte de su cabeza y revivir instantes de su vida que echaba de menos. Claro que podía, ¿quién iba a impedírselo? Nadie era dueño de su memoria, nadie podía interrumpirla en sus ensoñaciones ni arrebatarle sus anhelos. Le gustaba pensar que, por muchas cadenas que le pusieran, jamás ninguna persona podría hacerle renunciar a aquella parte escondida de sí misma, a los sueños, a los recuerdos, a los capítulos de su historia que ya habían concluido. Ningún tipo de moda, de tendencia, de doctrina religiosa ni de ideología política podría hacerla renunciar a todo aquello.
Y sin embargo, convencida y segura como un caballero dentro de su armadura, no se daba cuenta de que era ella misma su peor condena. Nadie es capaz de controlar sus sentimientos a su antojo, no podemos encerrarlos en un baúl y pretender manejarlos como títeres, porque un día, sin más, ese baúl estalla y salen todos de golpe. No siempre guardamos recuerdos felices, de hecho, ese tipo de recuerdos más dolorosos procuramos esconderlos, olvidarlos; pero el baúl explota, y salen, y nos envuelven. Todos hemos pasado por momentos complicados, y las imágenes de dichos momentos se proyectan en nuestras mente, traicioneras.
No siempre la sensación de volver al pasado es buena. Ella no podía aferrarse al pasado y olvidarse de vivir el presente. La vida tiene su ciclo y todo tiene un final. El otoño llega con el fin del verano como la calma llega después de la tormenta. Ambos factores se complementan, y es que las hojas no podrían caerse y cubrir el suelo con un manto de tonos ocres y terracotas si previamente dichas hojas no hubiesen germinado y alcanzado su verdor. Ella era quien era gracias a lo que un día fue, pero, a pesar de todo, no podía quedarse atada en un ayer que ya había caducado.

Los instantes más bonitos se esfuman con un soplo de viento sin que nosotros podamos evitarlo, las canciones más hermosas siempre tienen un final, los aviones desaparecen por los confines del cielo dejando a su paso una estela. El tiempo corre deprisa y no se detiene a esperar por nadie. No podemos quedarnos rezagados en el pasado y olvidarnos de vivir.


jueves, 10 de octubre de 2013

Le voy a cobrar a tus labios tus miradas


Le voy a cobrar a tus labios tus miradas por descarada y pa' sentir, y poder vestir con tu sonreír mis raídos rincones, donde duermen las flores que huyen del jardín de mi umbrío corazón, y entre tu sol y limpie mi cielo de nubarrones.

Y que mi sangre entone alegres canciones pa' entrar en escena. Y se larguen mis penas por los callejones que dan al olvido. Y acuda desnuda en mis noches oscuras tu luna llena y alumbre las aceras donde hago hogueras pa' trillar el ruido que hacen las cadenas que arrastran la arena de mis bolsillos. Y, pa' mi triste playa, quiero tus olas. Y, pa' mi fuente seca, tu manantial. Me noto sediento y va siendo hora de ponerse al lío y beber del río que hay en tu mirar, y espantar el frío que venía conmigo, lo voy a quemar. Y, brindar por tus ojos a los cuales me arrojo. Ya puedes mirar 
que vengo vestío' pa' que empiecen a desnudar tus manos, tus manos... Le voy a cobrar a tus labios tus miradas por descarada y por placer, pues quiero tejer mi amanecer con tu mañana, 
y me invada las ganas de arder en tu piel y probar tu calor. Y con tu olor, bordar el aura que nos acompaña, y notar, que sanan las grietas que abre el puto dolor cuando rompen las ramas de mi árbol, cuando rompen las ramas de mi árbol, y se resfría en invierno y no da sombra en verano, y se resfría en invierno y no da sombra en verano, y no da sombra...





domingo, 6 de octubre de 2013

¡!

Hemos llegado a un punto de inflexión encabezado por el miedo. El miedo a querer y ser querido porque ambas cosas son cosas demasiado complicadas. Tenía miedo de ser querida porque temía verse involucrada en una de esas relaciones en las cuales uno de los partícipes lo da todo, pero el otro es incapaz de dar nada o al menos de dar en la misma medida. Y tenía miedo a querer por esa misma razón, por no estar a la altura de su compañero, por no ser capaz de amar como una vez amó. Pero también tenía miedo de querer de más, de entregarse plenamente y superar lo que ella un día creyó que era amar más que a nada en el mundo. 




sábado, 5 de octubre de 2013

Soplos de viento.

Con la llegada del otoño empezaron  caer las hojas y el suelo se cubrió de un manto de tonos ocres y amarillos. Todavía no hacía frío, pero una brisa suave jugaba con su pelo. Olía a lluvia y a hierba mojada. El río había subido y cada vez se veían menos patos, aunque de vez en cuando las truchas saltaban como auténticas circenses en medio de un espectáculo. Entre chaparrón y chaparrón algún rayo de sol se abría paso entre las nubes y se reflejaba en los charcos de la acera. La gente caminaba con prisa mientras ella se preguntaba hacia dónde iba, con paso lento y sin un rumbo determinado. Los acordes de una lista de reproducción aleatoria silenciaban a cualquier otro ruido. Con el otoño se fue el verano y con él muchas otras cosas. Tal vez se las había llevado el viento. Se acercó a la orilla del río y se sentó en una piedra. Tenía los botines un poco sucios, pero no le dio importancia. Se cerró la chaqueta y suspiró. Olía a tabaco, a pesar de que ella no fumaba. A veces necesitamos ir a algún sitio para encontrarnos, y es que muchas veces no tenemos ni idea de quiénes somos, ni de quién queremos ser. En ocasiones nos perdemos sin darnos cuenta, sin pretenderlo, sin buscarlo. Olvidamos un pasado que tenemos que tener presente y pensamos en un futuro que todavía no ha llegado. Somos gracias a lo que fuimos y seremos gracias a lo que somos, por eso... ¿quienes somos? Los recuerdos empezaron a llegar como si de un gran torbellino se tratase. Imágenes de momentos que hacía mucho que habían ocurrido, rostros de personas que habían salido de su vida y otras nuevas que habían aparecido. Un ir y venir de experiencias se arremolinaban en torno a ella, y una explosión de emociones la invadía. Recordó sus errores y aciertos y se lamentó de no haber hecho lo correcto en algunas ocasiones al mismo tiempo que se sonrió a sí misma por haber escogido bien en otras. Recordó momentos difíciles, enfados, discusiones y las lágrimas que vienen incluidas con esas cosas. Recordó miradas de ternura, besos y caricias. Es trascendental que nos encontremos para no creer que somos algo equivocado, no creer que somos alguien que otros quieren que seamos. Y de pronto, ella se dio cuenta de que seguía estando ahí, que nunca había desaparecido. Seguía siendo la misma niña de hace unos años, tal vez más alta y más crecida, pero igual de risueña, de alegre, de cabezota, de sensible y de maniática. Seguía creyendo en la ilusión, en eso de que los sueños se cumplen y de que podía conseguir todo aquello que se propusiera. Mucha gente la había abandonado con el paso del tiempo, puede que incluso ella tuviera culpa de perder a algunas personas. Pero no se arrepentía. No echaba de menos a nadie que ella misma había echado de su vida, ni tampoco aquello que ella había rechazado. Le gustaría recuperar muchas cosas y revivir momentos del pasado, a pesar de todo. Pero lo pasado pasado quedaba y, como en los libros, las páginas seguían pasando. Sonrió por aquello que había llegado nuevo, sintiéndose afortunada, sin descartar que eso también podría esfumarse alguna vez. No sabía qué iba a ser de ella en unos años, ni qué quería, ni cómo, ni cuando, ni si se marcharía gente y vendría otra nueva. No sabía qué quería estudiar, ni dónde le gustaría vivir, ni si iba a encontrar el amor de su vida. No sabía nada. No obstante, tampoco sabía qué había esa noche de cena, ni qué iba a hacer mañana. Así que le dio todo igual. Lanzó una piedrecilla al agua y ésta rebotó un par de veces hasta perderse para siempre en el fondo del río. Miró al cielo. Y es que con la llegada del otoño no solo vienen lluvias, sino que también hay atardeceres preciosos.