A pulso y boli bic




sábado, 24 de agosto de 2013

Asdfghjklñ

24.08.2013
Hacía tiempo que no escribía, que no lo hacía de verdad. Sin embargo hoy las palabras salen solas al mismo tiempo que mis sentimientos se desbordan. No tengo ni idea de cuando podré publicar esto, tal vez mañana o quizás dentro de un mes, y ni siquiera sé si llegarás a leerlo algún día. Aún a riesgo de que este blog que yo prefiero considerar mi pequeño diario personal haya caído en el olvido para ti, hoy tenía que volver a escribirte. Y por eso aquí estoy, me levanto a las cinco y media de la mañana y sin embargo he preferido no dormir para arrancar una hoja de la que era mi libreta de matemáticas y llenarla con un montón de palabras que para la mayor parte del mundo carecerán de sentido. Te reirías de mi caligrafía de verano si la vieses.¿Sabes? Dicen que cuando estamos tristes escuchar música triste hace que nos sintamos como si alguien estuviese consolándonos. Yo sinceramente no me siento consolada. La verdad, no sabría decir si estoy triste porque no sabría explicar cómo me siento, y tampoco sé cómo demonios debería estar. Pero estoy, de alguna forma indefinible estoy, y es inevitable no sentirme de este modo. Nos pasamos la vida esperando que nos pase algo y ese algo solamente ocurre cuando menos lo vemos venir. Un día cualquiera, sin más, pasa. Un día llega alguien y se cuela en nuestra vida, y nos la cambia. Ese es mi caso y ese es tu papel en mi historia. Quien diga que no cambiamos cuando una persona (imprescindible que esa persona nos importe de verdad) se hace un huequecito en nuestro corazón, no tiene ni la más remota idea de lo que es querer. Supongo que ya lo sabes de sobra, pero tú tienes una suite de honor dentro de mi corazón. No sé, ahora podría ponerme a nombrar y enumerar todos los motivos por los cuales te considero tan importante, pero creo que eso es algo que ambos sabemos ya demasiado bien y a nadie más le importa; pero en resumen, es mucho tiempo, muchos momentos, tantas sonrisas, tantos besos... Créeme si te digo que serán y son grandes recuerdos, intensos, inolvidables, irremplazables... Y hablando del tiempo, qué rápido pasa. No espera por nadie el cabrón. Aunque, a pesar de todo, tampoco serviría de nada detenerlo, porque al fin y al cabo todo tiene su momento y tanto tú como yo y como todos, necesitamos crecer, evolucionar, cambiar, cumplir nuestras metas, perseguir nuestros sueños y supongo que, en algún caso (siempre que sea imprescindible y justificado) cumplir con aquello que otros esperan de nosotros. Sin duda todo esto va a ser un gran cambio para los dos, y uff, no sabes qué vacío más grande se queda aquí conmigo. La vida sigue y esas cosas, pero nunca vendrá nadie como tú. Aparecerán otras personas, sin lugar a dudas, pero no serán igual que tú. Eres único. Todos lo somos. A pesar de todo, de la distancia, de las vueltas que da la vida, de las cosas que pasan, sabes que ocupas gran parte de mi desordenada mente y memoria, gran parte de ese corazón al que yo llamo patata y, bueno, sabes también que siempre serás bien recibido en mi bosque, señor del gran castillo de hielo y cristal. Vayas adónde vayas, ahora y a lo largo de tu vida, sé feliz, ¿me oyes? Consigue todo aquello que te propongas y que desees, porque puedes hacerlo. Vuela siempre bien alto, como siempre has hecho. Que nadie te diga que no eres capaz de hacer algo, porque miente. Yo estaré por aquí, o a veces aquí y otras allá, preocupándome por todas esas cosas que revolotean por mi cabecita y también por ti, creo que seguiré haciéndolo yo más que tú mismo. Buff, qué pedazo testamento. Parece que mi letra va tomando algún tipo de forma mientras el bic corretea por el papel. Tú... acuérdate de mí, ¿vale? Échame de menos aunque solo sea un poquito. Con cada tren que pase, no lo olvides. Y tampoco te olvides de mi nombre, ni  de que que tengo un caballito de mar parecido al tuyo siempre bajo mi almohada y una foto de carnet en mi cartera y otra de un bebé precioso en mi mesilla de noche. Te tengo presente, con cada detalle has hecho que te tenga. Recuerda que tenemos pendiente un viaje, yo elijo destino, ya sabes. También sabes que te quiero.
Atentamente,
un pulpo con complejo de duende. 
Zvarri.







domingo, 18 de agosto de 2013

¡!

A lo largo de tu vida serán muchas las personas que intenten hundirte, que no te acepten, que no te respeten, que te traicionen, que inventen sobre ti. Nunca somos plato de gusto para todos y tampoco todos lo serán para nosotros. Pero, nunca, ¿me oyes?, nunca dejes que esa gente se salga con la suya, tú siempre vas a ser más fuerte que cualquiera que no te desee bien. Nadie te pisará si no dejas que te pisen, y ya sabes que cuentan que el tiempo pone a cada uno en su lugar. Hagan lo que hagan, nadie puede enfrentarse a la ignorancia ni a la indiferencia, y por mucho que hablen y digan, sabes que tú siempre vas a saber la verdad. Y con eso basta. Quien quiera apoyarte que te apoye y el que no que se vaya. Y siempre habrá alguien que te apoye, dispuesto a no soltarte la mano, alguien que te escuche, que te crea, que te abrace cuando más lo necesites. Siempre. No lo dudes.


sábado, 25 de mayo de 2013

La nana que nos canta la luna.

A pesar de los edificios, puedo intuir la luz de las farolas entre los huequecillos de la persiana. Si la luna lograse vencer a las fachadas, también sería partícipe de este pequeño espectáculo de claridad. Las sábanas acarician mi piel y algún mechón rebelde me hace cosquillas enredándoseme en el cuello. Qué tranquilo está todo. Bebo ávida del silencio y a la vez noto los latidos pausados de mi corazón. Me adormezco ante el suave "pum, pum" que emite. Cómo engañan las apariencias a veces. La turbación puede invadir a uno incluso cuando tiene aspecto de bella durmiente. Mi mente está activa e histérica, no para quieta, está nerviosa ante algo que ni yo sé muy bien qué es. No debería sorprenderme porque, al fin y al cabo, la mente tiene que estar alerta, o eso dicen, para evitar que la lastimen. Sin embargo yo no veo espadas que la amenacen, ni cuchillos, ni arcos ni lanzas. ¿Es dolor, tristeza, impotencia, soledad, miedo? ¿Qué te pasa, pequeña? La noche es clara y la luna te guarda mientras te meces tranquila. No hay nada que temer. Deja que Morfeo te acune entre sus brazos y duerme, duerme que yo te cuido, que no te dejo, que te protejo. Y seguro que alguien me protege a mí, siempre hay alguien dispuesto a sujetarme para que no caiga el vacío. Estoy convencida. Seguro que afuera hace frío, pero yo estoy calentita arropada entre las mantas. De cuando en cuando pasa algún coche por la calle, puedo oírlo, y también escucho el ascensor cuando alguien lo llama. Los vecinos de arriba hablan, ellos no tienen sueño. Yo estoy intentando fabricarlo. No es que lo necesite, tampoco estoy demasiado cansada, pero no hay nada mejor que hacer. Hoy ya he cumplido. He hecho todo lo que tenía que hacer, y he sonreído. Sonreír es tan importante como comer. Me doy por satisfecha, sí, he cumplido. Y no, no necesito dormir ahora. ¿Sabes lo que necesito ahora? Un beso, sí, uno de los tuyos. Cuando me los das, me separo de tus labios sonriendo, no sé como haces, igual tienes una promoción o algo por el estilo. "Beso más sonrisa". Es otra manera más dulce de cumplir. Ahora sería un beso de buenas noches, porque claro, es de noche, aunque entonces seguro que todavía no dormiría, sino que te robaría alguno más. Tú no duermes, al menos no todavía. Pero yo te mando un beso de buenas noches igual, para que sonrías si lo sientes, y para que sueñes con cosas bonitas o, para que si no sueñas, por lo menos duermas bien. adzsfvasrrhi.


lunes, 20 de mayo de 2013

¡!

Cada vez pienso que el tiempo pasa más rápido, que no se detiene ni se para a esperar por nada ni nadie. Nos hacemos mayores, con todo lo bueno y malo que eso conlleva, queramos o no, crecemos. No sé si alguien planeó hace cinco años que te cruzases en mi vida, si fue causa de un destino en el cual no creo, o si simplemente fue una casualidad. Sea lo que fuere, puedo decir sin dudar un solo segundo, que conocerte fue una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. No tiene mucho sentido que te repita lo que te llevo diciendo año tras año, ya que sé de sobra que lo sabes todo, que te he contado y confesado todo hasta el más mínimo detalle, y, en caso de que se me haya escapado alguna cosa, tú me conoces lo suficiente como para intuirla. 

A veces me gustaría retroceder un par de años, volver a ser un poquitito más niña, con menos preocupaciones ni comeduras de cabeza, quedando como siempre a las cinco en la daisy incluso los domingos, ¡los domingos! Qué lejano suena eso, viéndonos ahora yendo los viernes a estudiar a la biblioteca, haciendo exámenes por la tarde e incluso quedándonos algún fin de semana sin salir. 

A decir verdad no siempre todo ha sido bueno, a pesar de que nunca, nunca, nunca, ha habido un roce entre nosotros, ni una palabra más alta que otra, ni un solo golpe de voz. Pero no siempre todo va bien, por un motivo o por otro. Todos tenemos problemas, días malos, ambos nos equivocamos. Y es en esta parte donde más tengo que agradecerte todo lo que has hecho y haces por mí. Agradecerte que nunca me hayas soltado la mano, que siempre me hayas dicho las cosas como son y no como me gustaría que fuesen, por decirme que frenase cuando debía hacerlo, por impedir que chocase, por secarme las lágrimas, por sacarme sonrisas, por darme un abrazo cuando más lo necesitaba, por llamarme sin importar la hora, por intentar que siempre estuviese bien. En serio, de corazón una vez más te doy las gracias, no sé cuál es la mejor manera para agradecértelo, pero sabes que haré todo lo que esté en mi mano, que puedes contar conmigo, que intentaré no fallarte nunca, que seré tu sombra si necesitas que lo sea, tu mano derecha, o simplemente alguien con quien hablar. 

Como bien dices, no sé qué pasará dentro de un año y medio, qué será de ti y sobre todo de mí, porque tú al menos tienes una mínima idea de lo que quieres, y yo estoy perdida en una nada que no me ayuda a aclararme. Lo que sí que tengo claro es que pase lo que pase, vayamos donde vayamos, no me voy a olvidar de ti, ni de nosotros, ni de cada uno de los momentos que hemos pasado juntos. Aunque dicho así, queda demasiado dramático, y tampoco es eso, porque al fin y al cabo ambos volveremos de vez en cuando por aquí, y quién sabe si incluso compartiremos la cola del paro. Suceda lo que suceda, para mí siempre vas a ser tú, mi mejor amigo, el que me gustó cuando era una enana, el que se tira conmigo por el río en flotador, el que hace tantas y tantas cosas por mí. Eso siempre, no te cambio, ni se te ocurra pensarlo.

Esto en teoría sería una felicitación por tu cumpleaños, pero ya sabes que desde París… de todas maneras creo que tus diecisiete han quedado bien celebrados. Así que esto no es una felicitación, no es nada en concreto, pero quería decírtelo, recordártelo. No lo olvides, sé que no lo haces. Te quiero mucho.


jueves, 2 de mayo de 2013

Cosas que nunca cambian.

No existe ninguna tecnología que pueda suplir la calidez de un abrazo, el afecto

 de una caricia ni el fulgor de una mirada.


Robots autómatas programables.

A los que odian, a los que desprecian, a los que insultan, a los que no respetan. A aquellos que se auto-proclaman los reyes del mundo y la autoridad. A los fisgones y mal-metedores, a los violentos, a los creídos a los que para ellos lo que es distinto a su forma de pensar está mal. No siempre llueve a gusto de todos, no siempre lo que nosotros queremos es lo que está bien. A veces intentamos imponer algo equivocado y después nos quejamos cuando no nos gusta que nos impongan. A los que juzgan sin derecho, a los que critican, a los que hacen daño. ¿Qué satisfacción produce actuar de esa manera? Tenemos de todo. Tenemos ordenadores, móviles de última generación, un ipad, la ropa del momento, una cámara de fotos impresionante... y sin embargo a muchos les falta una cosa: personalidad; y, en muchos casos, la capacidad de razonar. No me excluyo totalmente porque todos tenemos fallos, nadie se libra de los defectos, pero a veces a una le dan ganas de mandar al cuerno el Starbucks y las Vans. Maldito aquel que inventó ambas cosas, como también el creador del Iphone, de la BlackBerry, e incluso... pese a que pueda sonar hipócrita, las redes sociales hablando en general. Qué triste salir a tomar algo en grupo y que el 100% de la gente esté toqueteando la pantallita del móvil sin parar, el 99% por voluntad propia y el 1% restante para no quedarse solo mirando las moscas. Qué triste publicar tu vida en Internet con sus desgracias incluídas para... para ¿qué? ¿De qué sirve contar tus intimidades ante el mundo? ¿Acaso nadie más te escucha que hay esa necesidad de llamar la atención? Qué triste no ser capaz de escribir la palabra "haber" con hache y con be. Qué triste dejar de lado unos estudios por un piti por "ser guay". Chicos que van de galanes, pero en lugar de regalar rosas regalan decepciones, chicas que van de princesas y terminan tiradas en cualquier esquina. Se protesta por el fútbol, pero no por cosas que tienen mayor cabida. Esto es, señores, nuestra sociedad, la juventud de hoy en día. Eso somos, porque en este mundo por desgracia vamos todos en un pack. Sonará egocéntrico o algo así, pareceré una aburrida, pero me siento orgullosa de no formar parte debastantes de los aspectos que acabo de nombrar. Hay gente que se ha tomado demasiado al pie de la letra lo de "sexo, drogas y rock&roll" o lo de "los dieciséis son la mejor edad". Dos dedos de frente y un poco de cordura a veces no vienen mal. No todo es blanco o negro, no todo son extremos, se puede aprovechar todo sin necesidad de desequilibrar esa balanza imaginaria que nos sostiene. Porque, al fin y al cabo, por muy "guays" que seamos, si la balanza se rompe, algo estamos haciendo mal. Dejémonos de modas pasajeras y de disfraces. Seamos nosotros mismos sin importarnos lo que los demás puedan decir o pensar de ello, mantengamos la mente fría cuando tengamos que hacerlo. Hoy poy hoy hay demasiadas caretas y muy pocas miradas sinceras. Vamos a dejar de ser tan copias los unos de los otros y a ser quienes somos. Que a veces nos creemos muy grandes y no nos damos cuenta de que tan solo somos una partícula de polvo perdidos en la inmensidad.


domingo, 21 de abril de 2013

Siete almas.

En este momento hay seis mil cuatrocientos setenta millones, ochocientos dieciocho mil, seiscientos setenta y un habitantes en el mundo. Algunos huyen asustados. Otros vuelven a casa. Algunos cuentan mentiras para poder sobrevivir. Otros se enfrentan a la verdad. Algunos son hombres malos en guerra contra el bien. Y algunos son buenos, y luchan contra el mal. Seis mil millones de personas en el mundo. Seis mil millones de almas. Y a veces solo necesitas a una. 


domingo, 3 de marzo de 2013

Sorbiendo el aire.

El poder de la electricidad es algo en lo que muchas personas no piensan, hasta que se lo quitan. Ya sea el posible poder político de las masas o la influencia de un amante sobre una persona. Todos queremos algún tipo de poder en nuestra vida aunque sólo sea para tener más opciones. Sí, porque estar sin opciones, sentirse completamente impotente, bueno, es muy parecido a quedarse a solas en la oscuridad.




sábado, 2 de marzo de 2013

¡!

Las rosas son preciosas, y sin embargo tienen espinas. Las mimosas se estremecen cuando alguien las perturba. Las gacelas escapan cuando son perseguidas, toda abeja tiene un aguijón, toda liebre huye cuando escucha unos disparos. Todos los seres han nacido con un "caparazón", pero, ¿y nosotros? Más allá de las los gatillos y las balas, lejos de cualquier arma blanca, dejando a un lado toda bomba, veneno o intención tortuosa. ¿Cuál es nuestra fortaleza? ¿Dónde están nuestras espinas y nuestro aguijón? ¿Qué tenemos, que fiarnos de la protección de un Dios? ¿Qué es de nuestro escudo? El dolor no entiende de armaduras, franquea todo tipo de barreras. A veces una palabra duele más que cualquier lanza, flecha, pistola o espada. ¿Serán las lágrimas nuestra fortaleza? No, las lágrimas no impiden, sino que fomentan el dolor y anudan la garganta con la mejor de las lazadas. Están saladas y juegan a correr la maratón por nuestras mejillas, perdiéndose por debajo de la nuez, enrojecen rostros y empañan miradas. Suelen aparecer a menudo, no hay que ir más allá que a un momento de somnolencia. No obstante, otras veces cuando llega el dolor se desbordan y salen, salen, salen hasta que apenas quedan. Llorar duele, da igual llorar por una pérdida, por haber cometido un error o por decepción. Los bebés nacen llorando con pánico a un mundo nuevo, pero a medida que crecemos, lloramos por diferentes razones. Razones justificadas y sin justificar, de causas mayores y menores, por motivos veraces o equívocos, pero lo hacemos. En silencio, muchas veces en la cama, empapando la almohada y mojándonos algún mechón de pelo. Mordiéndonos el labio, abrazados a las sábanas, deseando que termine ese momento. Si tenemos suerte, Morfeo nos verá y, compadeciéndose de nosotros, dejará que nos sumemos en un sueño profundo. Qué cobardes, dirán algunos. Qué ignorantes, qué inmaduros, qué afortunados de no haberse sentido así. Llorar no es malo y sin embargo nos escondemos avergonzados. Evitamos que nos vean cuando peor nos encontramos. Y a veces lo que más necesitamos es un hombro en el que apoyarnos, una mano que apretar, el calor de un abrazo, una mirada, un beso rápido, qué más da. Creo que al fin y al cabo eso es exactamente nuestro mejor escudo. Alguien. No me refiero en tener que contarle a alguien por qué lloramos, a veces no es necesario. No es el hecho de decirlo, ni de contarlo, defendiendo que el silencio es el mejor amigo de la confianza en muchos casos. Lo importante es que haya alguien siempre ahí a tu lado, cuidándote por detrás. Alguien que te ofrezca ese hombro y ese abrazo. Alguien capaz de enjugarte esas lágrimas saladas traicioneras y sacarte una sonrisa, por tímida que sea. Alguien que merezca la pena, alguien a quien querer. Y que te quiera.


domingo, 17 de febrero de 2013

Hubert Selby Jr.

Se abrazaron y se besaron
y el uno arrinconó la oscuridad del otro,
creyendo en la luz del otro,
creyendo en el sueño del otro.


jueves, 31 de enero de 2013

¡!

You only need the light when it’s burning low, only miss the sun when it starts to snow.


jueves, 17 de enero de 2013

Mentes que vuelan mientras duermen.

Los mejores sueños dicen son aquellos que no recordamos cuando abrimos los ojos. Los rostros que en ellos aparecen cuentan que son de caras que alguna vez hemos visto y no hemos olvidado por la razón que fuere. La complejidad de los sueños puede llegar a ser abrumadora. La mente se separa del cuerpo, y se convierte en un espíritu ligero que vuela despertando a los recuerdos que se esconden en los recovecos más recónditos de su interior.
Soñamos con gente que queremos, que nos importa. Nos trasladamos a un mundo en el que no podemos fiarnos de nada, porque en él, nuestra imaginación traidora puede transformar el mejor momento en el peor de nuestra existencia. Soñamos con personas que apreciamos, y es en los sueños donde a veces nos damos cuenta de a quién valoramos realmente. La amistad, y también la enemistad, se realzan en nuestra imaginación nocturna, intensificando o rompiendo los lazos que establecemos con dichas personas. 
Otras veces, por el contrario, no soñamos con nadie más que con nosotros mismos. En algunos casos vemos cumplidas nuestras más ansiadas utopías y en otros, todo lo contrario, nos vemos envueltos en las pesadillas más terroríficas hasta que terminamos despertando con el corazón palpitando como si quisiera salírsenos del pecho. 
El amor también hace acto de presencia en los sueños, enseñándonos a menudo la mirada de alguien especial, capaz de movilizar en un instante a todas las mariposillas que descansan en nuestro estómago. Supongo que si recordásemos todas aquellas historias que vivimos cuando somos presos de Morfeo, podríamos escribir un voluptuoso y original libro con mil historias fantásticas, y para mí los mejores capítulos serían sobre todo esos donde interviene el amor. También lo serían los sueños donde veo realizados mis sueños. Todo aquel sentimiento que despertase en mí la más mínima satisfacción tendría cabida en un volumen de esos. 
Quién pudiera escribirlo... redactarlo, saborear y plasmar con palabras todas esas emociones por las que tantas veces nos desvelamos de madrugada. Representar todos los miedos, los deseos, las ganas de dormir para aventurarnos de nuevo a la incertidumbre. Qué placentero sería hacerlo. Y, al final, cuando estuviese acabado, si es que alguna vez una historia que habla de todo lo que soñamos, tema interminable, pudiese acabarse, qué íntimo y especial sería encuadernarlo y dárselo sólo a aquel o aquella que considerásemos merecedor de tales confidencias. Confidencias, porque no es ninguna mentira el decir que muchas veces optamos por ocultar nuestros sueños por corte, timidez y vergüenza. Sin embargo, creo que después de todo, siempre hay alguien dispuesto a escuchar nuestros más íntimos testimonios, aunque omitamos parte de ellos. Aunque los omitamos... sí... Omitirlos. Hasta que llegue un día que no necesitemos eso, y nos sintamos lo suficiente ligeros y nos liberemos de ese noseloqué que nos frena a la hora de contarlos todos, hasta que se esfume toda esa vergüenza. Entonces, hablaremos, y las palabras fluirán como corrientes de un río ávido de desembocar en el océano. Y, cuando llegue ese día, seremos los más afortunados por tener a alguien a quien haberle confiado nuestros más simples secretos.



lunes, 31 de diciembre de 2012

Carpe diem.

El tiempo corre deprisa, nunca se detiene. Por muchos intentos que llevemos a cabo siempre seremos incapaces de domarlo. No obstante a veces el tiempo avanza a nuestro favor, no deteniéndose ni acelerándose, pero de alguna forma lo hace. Es como un caballo que trota y galopa a su antojo por doquier, que nos lleva en su grupa sin arneses ni montura, pero que al mismo tiempo tampoco nos deja caer. El tiempo es necesario para descubrir que, a medida que pasa, aparecen en nuestra vida personas que llegan para quedarse. La concepción del tiempo es diferente para todos nosotros, para unos avanza muy deprisa, para otros apenas se mueve. Si tuviera que aportar mi propia conclusión de todo esto, sería... que yo crezco con el tiempo. A su paso va dejando una estela de recuerdos, algunos malos, pero muchos otros muy buenos, todos vinculados a personas, miradas y sonrisas. Ignoro lo que me aguarda en un futuro, porque el tiempo es algo incierto, sin embargo no es algo a lo que temo. Uno tiene que disfrutar del presente, aprovecharlo, ser un espíritu joven en un mundo que se ahoga. No puedo quejarme, ¿por qué iba a hacerlo? Tengo conmigo todo lo que quiero, o casi todo. Pero, sobre todo, tengo a todos a quiénes quiero. A todos. Ninguno ha perecido con el tiempo, y si alguno se ha apartado de mí, ha vuelto. No obstante, tampoco nadie se ha apartado, nadie nunca se había ido del todo. Y, si algo o alguien tiene pensado marcharse y abandonar la montura, me temo que yo no soy quién para impedir que se marche. A pesar de todo esto y posicionándome del bando del optimismo, el día a día es grato, liviano, para que sea más sencillo aprovechar cada momento como si ese mismo fuera el último. Porque, claro está, el último terminará llegando.Mientras tanto, no veo por qué no sonreír.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Marea.



Decía que tenía el corazón alicatao hasta el techo,
que a ver si no podía hacerle yo una cenefa a besos.



lunes, 17 de diciembre de 2012

You can catch me, don't you run.

El viento no siempre sopla, y por consiguiente, la cometa no siempre vuela. Incluso cuando lo hace, a veces se enreda con cualquier cosa. En verano, el río no trae agua si no abren la presa. No podemos comernos una nuez sin antes romperle el cascarón. Las orugas no nacen siendo mariposas. La leche viene de otro sitio que no es el tetrabrick. Nunca saldrá una ecuación matemática sin despejarla previamente. No pretendas admirar las estrellas si el cielo está encapotado.Nunca nos han dado las cosas hechas, y no tienen por qué hacerlo. A veces las cosas hay que ganarlas, o esperarlas. Satisfacción es llegar por propios méritos a la cima de una montaña; resolver un acertijo; fabricar una idea a las tantas de la mañana. Satisfacción es todo aquello que nos hace asentir, cerrar los ojos y sonreír. Podría pasarme horas trazando una lista con todas las cosas que me provocan semejante sensación. Me dolería la muñeca de tanto escribir y mi caligrafía terminaría totalmente deformada. Sin embargo, esa lista tiene su orden y sus prioridades. Y las primeras líneas estarían ocupadas por un claro "ver sonreír a la gente me hace sonreír". Pero, claro está, las personas nunca somos del todo objetivas, y, dejándonos llevar por la subjetividad, hay muchas personas, y también muchas sonrisas... y todos, absolutamente todos, tenemos a una de ellas como favorita.


jueves, 13 de diciembre de 2012

El viento canta al otro lado de la ventana.

La atracción gravitatoria atrae a los cuerpos incluso aunque alguna ley lógica indique que éstos deban repelerse. Poco a poco se van acercando hasta que llega un punto en que colisionan, inevitablemente.


Anatomía de Grey

Los lazos que nos unen a veces son imposibles de explicar, nos unen hasta después de que parezca que deberían haberse roto. Algunos vínculos desafían la distancia, el tiempo y la lógica , porque algunos lazos, estan predestinados.


domingo, 9 de diciembre de 2012

Las golondrinas siempre vuelven a casa.

Hay muchas formas de echar en falta las cosas, y a las personas. A estas últimas, por muy cerca que las tengamos, a veces las sentimos más lejos que nunca, aunque no sea así. A veces, no vuelven. No porque no quieran, sino porque no pueden. Y aprendemos a vivir con ello, o al menos lo intentamos. Pero no las olvidamos, eso nunca, en ningún caso. Después están ese tipo de personas que salen de nuestra vida de forma voluntaria, que se van porque quieren, o porque incluso en ocasiones las echamos. Esas personas igual de importantes que las primeras, pero que a diferencia de ellas, siguen ahí, en la otra acera, en la terraza de algún bar, subiendo unas escaleras. Y aprender a vivir sin ellas cuesta, porque no desaparecen, y nosotros tampoco podemos hacerlo. De estas tampoco nos olvidamos, puede que a veces lo que intentamos es recuperarlas. Dicen que el tiempo cura todo, que al final se acaban marchando, sin hacer daño. Yo es que la verdad nunca he probado. No se me dan bien esas cosas, y a decir verdad, creo que nunca he querido intentarlo.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Y a pesar de que no estás, te llevo cosido a mi piel.

Tomar decisiones es algo difícil, la incertidumbre de no saber si te estás equivocando te hormiguea por el cuerpo. La idea de que tal vez vayas a perder la oportunidad que estabas esperando te envenena por momentos. Y, entonces, te ahogas en tu propio vaso de agua. ¿Sabes lo que pasa? Que tal vez, a veces, tenemos que ahogarnos para ver si alguien viene a rescatarnos. 



domingo, 18 de noviembre de 2012

Si tu me dices ven, lo dejo todo, pero dime ven.

Las casualidades son mi debilidad; son las únicas cosas de la vida que consiguen quebrantar mis reglas.

Albert Espinosa.