La gente suele ser como un libro abierto, al menos la mayoría. No es difícil percibir sus sentimientos ni averiguar sus emociones, aunque supongo que es cierto que conozco alguna que otra excepción.
A veces una mirada transmite lo que las palabras quieren ocultar, un gesto dice mucho más en ocasiones. En ocasiones yo percibo esos gestos, incluso sin necesidad de las miradas. No siempre son buenos. Y creo que si hay algo peor que sentir dolor, es sentir el dolor ajeno. La impotencia que te invade, el alma que se te encoge en un momento, no es algo que puedas evadir por ti mismo si no eres capaz de calmar las sensaciones turbias de otra persona. Qué fácil sería todo ignorando todo lo que nos rodea. Qué fácil sería ser de piedra. Y sin embargo aquí nadie se libra de ser totalmente humano.
Cae la noche, niebla eterna, ocultarse ya la luz; frío llerno rompe, hiela, lagrimas del corazón. Sueña la vida que si he de morir, trozos de miedo, es duro vivir. Sueños de muerte, desvélate, santa condena, auto de fé. En nombre de la única religión,dictamos sentencia y te condenamosa la piadosa purificacióndel fuego y del dolor. En manos de Dios tu debes ponertu alma, tu hacienda y todos tus pecados; acepta a Cristo y encomiéndate,pues pronto darás cuentas a él.
Quisiera ser el viento para poder huir de mí,que calle el silencio, enmudezca el terror,quisiera no morir...
Me inventaré otra vida, mis sueños decoraré y los cubriré de tus besos -pensó- quemad mi alma también.
Reniegas de Satán de sus obras y sus vicios, de la necromancia de la magia y del tarot; yo soy la virtud de la Iglesia y sus principios, si no te arrepientes tu alma se condenará.
Hoy la libertad se ha quedado dormida y en silencio, hoy la libertad ha cerrado por defunción. Hoy la libertad se ha muerto de pena y melancolía, hoy no hay libertad. Hoy Dios no está aquí ni vendrá.
Quisiera ser olvido para nunca recordar... Quisiera ser brisa y así acariciar la vida una vez más. Qué fría es la promesa de otra vida junto a Dios si en esta ni estuvo ni supo de él, la verá su ataúd. Antes de morir y que el fuego haga su oficio, aceptéis a Cristo, a su iglesia y su poder, renunciéis al Dios que ama la naturaleza, Gaia son los mares del pecado y del terror.
Hoy la vida llueve penas, gotas de desesperación; mis lágrimas son ríos, venas, desangrándome el corazón.
La memoria de una mujer son los besos que recibió; en tus labios yo viviré y en tu olvido yo moriré.
Hoy mis lágrimas se quieren suicidar, acurrucadas, morir en tu piel; han nacido secas, tienen sed, mi llanto se quiere morir...
Como un beso prometido a tu alma es mi voz, soy lo muerto y lo vivido, soy la calma, soy tu Dios;
Si tus lagrimas se quieren suicidar, guárdalas, pues vas a llorar; llorarás océanos de Paz. uermete ya no hay dolor...
En nombre de la libertad, la fé en uno mismo y la paz, quemad las banderas, no a la religión.
En la tentación caigo diario, no hay mañana en la que no esté tentado de crear a un Dios humilde, justo, un Dios que esté en la Tierra, en los valles, los ríos, un Dios que viva la lluvia, que viaje a través del viento y acaricie nuestra alma; un Dios de los tristes, de los homosexuales, un Dios más humano,
un Dios que no castigue, que enseñe, un Dios que no amenaceque proteja, que si me caigo me levante, que si me pierdo, me tienda su mano, un Dios que si yerro no me culpe y que si dudo me entienda, pues para eso me dotó de inteligencia, para dudar de todo.
Ahora al fin soy aire y mi maldición caerá. El fin de esta iglesia muy pronto vendrá, mi voz despertará.
Padre nuestro, de todos nosotros, de los pobres, de los sin techo, de los marginados y de los desprotegidos, de los desheredados y de los dueños de la miseria, de los que te siguen y de los que en tí... Ya no creemos. Baja de los cielos pues aquí está el infierno,baja de tu trono, pues aquí hay guerras, hambre,injusticias,no hace falta que seas uno y trino,con uno solo que tenga ganas de ayudar nos bastaría.¿Cuál es tu reino?,¿el vaticano?,¿la banca?,¿la alta política?Nuestro reino es Nigeria,Etiopía, Colombia, Hiroshima;el pan nuestro de cada díason las violaciones,la violencia de género,la pederastía, las dictaduras,el cambio climático...
Padre nuestro de todos nosotros, ¿por qué nos has olvidado?. Padre nuestro, ciego, sordo y desocupado, ¿por qué nos has abandonado?
No sabía que eso del remordimiento de conciencia existía. Pensaba que era como el monstruo de debajo de la cama o los políticos sinceros. Pero que no os mientan, los remordimientos son reales. Y duelen. Duelen mucho.
Llueve. Lleva lloviendo todo el día y no tiene intención de parar. Los pájaros están escapando de las gotitas de lluvia, lo veo desde la ventana. No tengo ganas de nada más que de esconderme debajo de las sábanas. Odio este tiempo. Es triste, nostálgico, húmedo y gris. Aunque la verdad es que últimamente mis días también han sido grises, al menos podría venir a visitarme el sol. Jo, que es otoño, que las hojas se caen, que sopla el viento, que hay que madrugar, que te echo de menos...
La ilusión existe. Por eso de pequeños nos contaban cuentos y nos hablaban de los Reyes Magos. Y sin embargo cuando crecíamos y descubríamos que las hadas madrinas y Baltasar no existen, no se rompía la ilusión. Sí, nos poníamos tristes, pero con el tiempo aprendimos a guardar esos secretos, a ser cómplices de los cuentacuentos, a mantener viva una magia que hacía feliz a muchos. La ilusión siempre se tiene, al menos yo nunca la he perdido con nada. Las cosas que nos ilusionan, suceden, pasan, a veces se acaban... Pero, ¿sabes una cosa? No te arrepientas nunca de nada, si es bueno, es un recuerdo; si es malo, una experiencia.
Los caminos son largos y cortos, más empinados o más relajados, pero lo que está claro es que nunca hay dos caminos iguales. Pueden ser más fáciles, más complicados, pero cada uno de ellos es único con sus partes buenas y las que no lo son tanto. Lo que sí que es cierto es que muchos caminos empiezan en llano, y se vuelven cuesta arriba, algunas veces tanto que hay que desistir y dar la vuelta. El mío es uno de esos que empieza en un llano, en una pradera. Una pradera que se vuelve bosque, puedo escuchar a los pájaros trinar, a las ardillas saltar de rama en rama, algún paso que ha fracasado en su negocio con el silencio. El suelo es una alfombra de hojas, mullida, y la humedad se cuela en los huesos. Las hojas de los árboles no dejan sitio para el sol, que tal vez esté escondido tras alguna nube. Como dije al principio, poco a poco se hace notar el desnivel, se coge altura, la masa boscosa va apartándose dejando ante mis ojos roca. Roca y solo roca, dura, árida, fría, serpenteada por algún regadillo de agua que la atraviesa con calma. Y pasa el tiempo, minutos y horas, y el cansancio aparece, porque habrá gente incansable pero yo no me considero una figura que destaque por ello. Y tengo sed, y frío, o tal vez calor, y ya me canso de la piedra, y de las rocas, y no veo ya el bosque. Sin embargo se hace el último esfuerzo. Y, de repente, desaparece la roca, y el sendero llanea de nuevo y de nuevo aparece la hierba verde. El agua también vuelve, esta vez a chorros que me salpican de gotitas de diamante. Bebo, y me siento, y dejo que me arrope el césped mientras escucho el murmullo del río, cerrando los ojos. Todos los caminos se acaban, todos lo hacen alguna vez, nos guste o no, tengan los obstáculos que tengan, nos guste o nos duela. Y desde aquí no veo todo aquello por dónde he pasado, al menos no con detalle, solo una imagen, como un recuerdo. Porque sí, porque ha terminado. Al fin y al cabo es lo que tiene esto. Al fin y al cabo, más tarde o más temprano, todo se termina dejando atrás.
¡Eh, tú! Me he perdido en mi propio bosque. Estoy encerrada y
no sé salir de aquí, los árboles que un día estaban de mi parte guardando mis
secretos se han vuelto en mi contra. Todo está oscuro y me siento más sola que
nunca porque nadie puede oírme. Puedo ver a lo lejos tu castillo con sus torres
de hielo sobresaliendo por encima de todo, con tus murallas más altas que
nunca. No puedo encontrar el camino para llegar hasta él, ya no sé cómo hacerlo
y estoy casi segura de que si lo consiguiera, la puerta estaría cerrada. Me
ahogo en mis propias lágrimas y por las noches los recuerdos me asaltan
traidores sin dejarme escapatoria. Me gustaría decirte muchas cosas, me
gustaría poder sacarlas afuera y contártelas, pero tengo miedo, mucho miedo. Me
asusta mirarte a los ojos y no ver tu mirada, esa que a veces yo conseguía
ablandar; no quiero encontrarme con dos pupilas heladas. ¿Qué soy yo ahora para
ti? ¿Sigo deambulando por los corredores de tu palacio o me he convertido en un
simple fantasma? Mi bosque está en llamas. Esas de las que un día me hablaste y
tanto me asustan... Yo no quiero eso, yo quiero que todo vuelva a estar como
siempre, quiero volver a encontrar el camino del que he salido y quiero volver
a encontrarme contigo al final de él. Quiero que tus barreras se derritan,
aunque, ¿qué derecho tengo yo a pedirte eso? Por mí destruiría mi mente, y tal
vez también tu castillo, pero no, no tengo derecho alguno a hacerlo. Sin embargo,
mi mente sí que la destruiría ahora mismo sin pensarlo dos veces. No quiere quedarse
en blanco, y solo sabe torturarme. Esto es un infierno. Un infierno cada día, y
sobretodo cada noche. Me asusta cerrar los ojos, me atacan las pesadillas, se
me anuda la garganta. Quiero irme, necesito irme, lejos de todo, de ti, de mí,
quiero salir de la habitación oscura en la que me encuentro, quiero gritar. Me
gustaría llorar, pero a veces ya ni siquiera me sale. Si existen las hadas
madrinas, que vengan al rescate, por favor. Yo no sé ser la persona fuerte que se pide para este guión.
Nadie es de piedra, o, si alguien lo es, yo no lo conozco. A veces las murallas se derrumban a pesar de llevar mucho tiempo edificadas. A veces hay cosas que duelen como puñaladas. Mira toda la multitud que te rodea, mira sus sonrisas. Podríamos jugar a adivinar cuáles son totalmente falsas, podríamos averiguar cuántas personas se esconden bajo máscaras. El dolor se puede tapar, o al menos puede intentarse. También puede superarse, o eso creo. La verdad es que a veces parece asfixiarte, parece un gas que no se puede inhalar. Parecen todos nuestros miedos convertidos en el monstruo de debajo de la cama. Es horrible, es lo peor y todos esos adjetivos que calificamos como malos. Pero dicen que la vida es una tómbola, y podemos decir que el dolor es uno de los "premios" que tocan. También podemos esperar, mientras intentamos ocultarlo con algún que otro antifaz, que después de la tormenta llega la calma. Que lo que no te mata, te hace más fuerte.
Los recuerdos no me los puede quitar nadie; pero, ¿sabes por qué los incendios son tan horrorosos? Todas esas cosas que conforman y
condicionan tu vida, esas cosas que atesoras y guardas con cariño dejando lo técnicamente útil de lado... todas esas cosas pueden desaparecer, transformarse
en cenizas y desvanecerse con el viento.
La vida debería ser como un calendario. Cada día se debería poder arrancar una página para iniciar otra en blanco. Pero la vida es como la capa geológica. Todo se acumula, todo influye. Todo contribuye. Y el aguacero de hoy puede suponer el terremoto de mañana.
Creo que todos debemos creer en algo para no caer en la desesperación. Yo no creo en Dios, y podrían suspenderme si eso de la fe fuese una asignatura. Yo pienso que hay que creer en realidades, no en historietas. ¿Y qué hay más real que el amor? El amor es un sentimiento, el más fuerte de todos, el más agradable. Porque eso de que el amor mueve montañas es cierto, porque cuando lo sientes no sabes describir cómo te sientes tú. Y sin embargo, cuando parece que se acaba, siempre te aferras a los recuerdos que te ha proporcionado, sigues sin desprenderte de él. Pero con amor yo no me refiero solo a eso de que dos personas se quieran, el amor va mucho más allá, es mucho más complejo. Puedes amar un lugar, enamorarte de un sonido o incluso amar la vida por encima de todo, incluso hay gente que no ama a las personas como la mayoría lo entendemos, existen muchas formas de amar. Pero todas ellas son igual de fuertes, porque como he dicho es el sentimiento más fuerte. Y para ser felices lo necesitamos, esa es otra realidad. Porque por muchos dioses que existan, mucho dinero que haya, mucha paz que se establezca, siempre vamos a necesitar sentirnos queridos.
El secreto tras una victoria consiste en no volver a jugar. Hay que saber levantarse de la mesa en el momento oportuno.Todo el mundo es buen jugador, pero pocos son auténticos vencedores.
Piscina. Río. Flotador gigante. Culebra. Día lluvioso y bañarse. Cartas. Presidente. Puta. Noche. Fiesta. Caos. Banco del malecón. Arco Iris. Conciertos. Playita. Mordisco en cabeza. Aguadilla. Bronceador. Un verano a vuestro lado. Lo mejor. Y esto solo acaba de empezar.
En tu rutina te vas a encontrar con mucha gente que va a intentar cortarte las alas, pero tienes que aprender a esquivar y mantener alto el vuelo. Música, no soluciona los problemas pero sí los aparca durante un tiempo. Todo en tres sencillos pasos. Paso número uno: ponerse los cascos. Paso número dos: prohibido canciones deprimentes, queremos aliados, no cómplices del enemigo. Paso número tres: ten fe en ti misma. El dolor y todos esos sentimientos malos están siempre en la mente, protege tu mente y estarás protegida.
-¿Te puedo hacer una pregunta íntima? Pero respóndeme con sinceridad y piénsala bien.
-A ver.
-¿Eres feliz?
-Mmm.. No soy feliz por mí misma. La gente me hace feliz y dependo de determinadas personas para serlo. Digamos que yo no creo en eso de ser feliz, prefiero decir "me siento feliz" cuando lo siento, y callar cuando no.
La gente más triste que he conocido en mi vida es la que no siente una profunda pasión por algo. La pasión y la satisfacción van cogidas de la mano, y sin ellas, la felicidad sólo es temporal, porque no existe nada que la haga perdurar.
Todo el mundo habla del primer amor, ese que se tiene cuando uno es un crío, como algo de gran importancia, como algo que marca. Si me piden a mí una opinión acerca de ello, diría que eso es una chorrada, deletreado y en mayúsculas. Cuando eres un niño tienes que jugar, corretear, mancharte la camiseta de chocolate y emocionarte cuando se te empieza a mover un diente, no pensar en sentimientos. Y en mi caso eso del "primer amor" no es aplicable porque creo que nunca he sentido amor por mi novio del parvulario, que me traicionó al delatarme cuando me corté el pelo en clase. Tampoco he sentido tal cosa por ningún otro parecido, simplemente porque cuando era una niña lo único que me preocupaba era ganar cuando jugaba al escondite. Así que digamos que el primer amor no existe, ni el segundo, ni el tercero; no sé quién sería el ignorante que decidió un día que había que numerar esas cosas. Las matemáticas no se aplican en el corazón, panda de idiotas, porque pueden pasar por tu vida todas las personas que quieras, que muchas se irán sin dejar la más mínima huella. Hasta que un día, cuando menos te lo esperas, cuando no lo buscas ni lo pretendes, aparece alguien que lo cambia todo. Y ese alguien, aunque llegue después de otros, aunque ya no seas niño cuando entre por la puerta, ese va a ser el que importe de veras. Y no, no te darás cuenta de lo especial que llega a ser en tu vida hasta que, con el paso del tiempo, tú misma compruebas que con él el corazón te sigue dando un vuelco a la mínima. A eso, y solo a eso, sí que se le puede llamar primer amor. Sin embargo, yo tampoco lo hago. Eso para mí no tiene un nombre tan rebuscado. Eso para mí es amor. Amor asecas.
Odio la poesía, odio leerla y soy la persona más patética a la hora de escribirla. Sin embargo escribo, escribir es una parte de mi vida, prosa, no sé si talentosa, pero creo que soy capaz de dibujar mis sentimientos con mi caligrafía en un par de líneas. A veces entremezclo emociones, expreso mis miedos, cuento traiciones aunque de esas prefiero que haya pocas. Me gusta coleccionar recuerdos que huelan a hoja de papel, tengo cuadernos llenos, que al leerlos me emocionan. Escribo cuando estoy feliz, contando mis alegrías, y si tengo que desahogarme, primero es con el papel. Mis dedos se pierden en el teclado y empiezan a salir solas las palabras cuando se me ilumina la bombilla. A veces escribo cosas malas, cosas que no son bonitas, pero en la vida no es todo bonito; a veces, las escribo buenas, cuento memorias y alguna que otra vivencia. Escribiendo intento expresar el cariño que se me cuela, que no sé explicar en ocasiones, y cuento confesiones. Un poco de todo, nunca he tenido que seguir un guión ni pensar para escribir. Basta con poner la música adecuada, en el momento adecuado, cerrar un instante los ojos y... voilá, sale solo. Muchos momentos están guardados en mi habitación, en cajones, estanterías o lugares perdidos, no están ordenados, mi mente tampoco lo está, pero a veces aparecen por sorpresa y sin avisar, sacando una sonrisa al ver mi estado de ánimo en mi letra irregular, que se ha deformado al escribir deprisa una palabra que se desesperaba por salir. Y claro está, que la vida, al menos la mía, tiene muchos momentos. Y yo me niego a olvidarlos mientras pueda secuestrarlos con un lápiz, un boli y un trocito de papel.
Conserva lo que tienes, olvida lo que te duele; lucha por lo que quieres; valora lo que posees; perdona a los que te hieren y disfruta a los que te aman. Nos pasamos la vida esperando que pase algo, y lo único que pasa es la vida, no entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos. Por eso haz lo que quieras hacer antes de que se convierta en lo que te "gustaría" haber hecho. No hagas de tu vida un borrador, tal vez no tengas tiempo de pasarlo a limpio. Nunca es tarde para empezar a ser felices.