A pulso y boli bic




jueves, 20 de octubre de 2011

No tienen por qué repelerse los polos con la misma carga.

Que por un momento se esfume el mundo. Ponte los cascos, escucha la canción de tu vida o tu canción del momento. Sube el volumen al máximo o déjalo al mínimo. Aparta cualquier cosa que se te pase por la cabeza, que la mente quede en blanco. Escucha cada nota, cada acorde, entiende sin entender y a la vez comprendiendo cada verso. Cierra los ojos, venga, disfruta de la sensación. Evade cualquier detalle intruso. Si, así es, por un momento existe solo tú. Y cuando acabe la canción, cuando el segundero se quede a cero, despierta de nuevo, y te darás cuenta de que no has estado sola. Siempre habrá alguien en ese mismo instante, experimentando ese hormigueo, dando rienda suelta a sus sueños. Porque a pesar de todo nunca estamos solos, siempre hay alguien igual, semejante, alguien capaz de entenderte, alguien con el que te sientes a gusto en todo momento, una media naranja u otra naranja entera. Y, aunque a veces esté muy lejos, otras está mucho más cerca de lo que pensamos.

jueves, 13 de octubre de 2011

Cerramos la puerta con llave y dejamos encerrado al que necesita salir.

Puedes escribir cosas preciosas el amor, sobre lo que sientes hacia otra persona y sobre el dolor que causa un corazón roto. Pero, si quieres mi opinión, escribir sobre el amor es lo más fácil que hay. Por eso es menos la gente que habla sobre el dolor de una pérdida, sobre las guerras, sobre el cáncer, sobre la contaminación o sobre el terrorismo, porque es más difícil expresar la sensación que te causa eso.
Hoy ha sido un día normal, monótono. Sin embargo hoy me he sentido mal, y no ha sido porque me ha rechazado un chico ni porque me ha pasado algo con mi novio. Me he sentido mal porque hoy he sentido el dolor de otra persona. No es la primera vez, en abolsuto, pero no obstante hoy es la primera que de verdad he podido saber lo que en ese momento debería estar experimentando. Dime, ¿cómo te sentirías si de repente te vieras solo ante una multitud que no conoces? ¿Cómo reaccionarías? Imagina que estás en el medio de todos, mientras te gritan, mientras se ríen, mientras se enfadan y te abuchean, te critican y patalean. Imagina que cuestionan lo que sabes por simplemente enseñarlo de forma distinta a los demás. ¿Cómo te sientes? No hace falta que lo digas, ya sé la respuesta, y cualquiera podría adivinarla. Te sientes una puta mierda. No tiene otra definición. Sientes que no vales nada, un fracaso, te sientes humillado. Tienes ganas de salir corriendo y escapar aunque sabes que no puedes. Entonces, cuando llegas a casa, seguro que te quitas la chaqueta y te encierras, y procuras olvidar aunque no das, le dices a tu madre que todo ha ido bien y que mañana es otro día, y no sé si lloras porque llorar es algo demasiado íntimo que depende de la persona. Pues eso he visto hoy. Y no me ha causado la menor satisfacción. Pero lo peor de todo, es que a veces estamos tan encerrados en nosotros mismos que no somos capaces de advertir el dolor de los demás.

martes, 11 de octubre de 2011

El nombre de la rosa.

De todos los rostros del pasado que se me aparecen, aquel que veo con más claridad es el de la muchacha con la que nunca he dejado de soñar a lo largo de todos estos años. Ella fue el único amor terrenal de mi vida, aunque jamás supe ni sabré su nombre.

lunes, 10 de octubre de 2011

Nuestras lenguas saben a champán, adormiladas, perdidas, borrachas, anestesiadas.

Me gusta que cuando hace frío por la mañana, me abraces por la espalda y metas la mano en el bolsillo de la sudadera. Me gusta que después me piques, me ría y me hagas cosquillas para hacerme rabiar. Me gusta eso de callarnos con un beso, y que ese beso termine y empiece otro más. Me gusta perderme contigo por calles en las que nunca había estado o negarme a subir cuestas interminables y acabar en algún lugar desconocido. Te echo de menos, echo de menos tus labios, y todo lo que va con ellos. Cuento los días para que vuelvas. Ah sí, que me olvidaba, te quiero.

Gotitas de mar en los labios.

Supongo que a lo largo de mi vida siempre se me han planteado dos caminos. No es que uno sea bueno y el otro malo, para nada.El primero hasta ahora ha sido el más largo, fue el que tomé de hace dos años a aquí. Fue ahí donde me tropecé contigo y te conocí, donde me hiciste feliz, donde los dos la cagamos. Fue en ese donde me perdí y durante tanto tiempo estuve buscando otra vez la salida. Fue en ese donde después de volver a tomar rumbo volviste a aparecer, y ahí lo de desviarme de nuevo fue cosa mía. Porque no se puede cometer el mismo error dos veces, la segunda vez que lo haces, ya no es un error, sino una opción. El segundo camino, por el contrario, es el que encontré hace cosa de días, semanas, tal vez algún mes. Lo cogí al darme cuenta de que el otro no me llevaba a ninguna parte, o tal vez "ninguna parte" no estuviera a mi alcance. Ahora, en este instante, sigo rumbo a donde no me está permitido saber. No sé si voy bien o mal, no sé si volveré a tropezar y caer. Pero ahora no es momento de preocuparme, ya tendré tiempo de hacerlo. Ahora no. Voy a disfrutar, llevo el viento a mi favor, de momento piso sobre tierra firme. Cada día que pasa descubro algo nuevo, experimento una nueva emoción, encuentro alguna que otra sensación.Y te aseguro, que no te quepa duda de ello, que no hay nada mejor que saborear la felicidad de mil formas diferentes.



domingo, 9 de octubre de 2011

Autocontrol.

No dependas de nadie. Nunca. Aprende a vivir como un gato, a tu ritmo, no hagas caso de todas las caricias que te ofrezca la gente, sino selecciona aquellas que más soplen a tu favor. Que no suene arrogante esto, por dios, no pretendo serlo. Pero si haces que alguien sea tu todo, cuando se vaya te quedarás sin nada.

sábado, 8 de octubre de 2011

Como un payaso que grita "Alegría".

Si le das a un niño pequeño un caramelo, el niño te regalará una sonrisa. Si le lanzas un palo a un perro, moverá la cola y echará a correr para traértelo. Si ayudas a cruzar a un señor mayor la calle, probablemente te lo agradezca con algún céntimo. Si vas a un concierto de tu artista favorito, te emocionarán sus canciones. No es difícil hacer feliz a alguien, es más complicado que hacerle llorar, tal vez, pero no es difícil. No es complicado estrechar la mano, dar un abrazo, callar con un beso, decir un tequiero. Felicidad en estado puro, brutal, genial, una sensación única. Creo que muchos pagaríamos por sentirla. A mí esta vez no me ha hecho falta hacerlo, esta vez ha venido sola. Esta vez, todo está perfecto.

jueves, 6 de octubre de 2011

Mucho caos para un todo demasiado simple.

Para muchos el único objetivo en esta vida es llegar a lo más alto. Otros buscan el amor verdadero, el empleo perfecto, convertirse en la persona más rica del mundo o alcanzar la vida eterna. La gran mayoría de la gente esconde los pequeños placeres que se convierten en grandes cosas, por miedo a que alguien se las robe. Es extraño, ¿no? Tienes un tesoro y lo ocultas, cuando el mundo entero podría sonreír a costa tuya. Muy egoísta por tu parte. Sinceramente, y creo que no me equivoco, si nos parásemos a analizar la forma de actuar de cualquier ser humano escogido al azar, nos encontraríamos ante un acertijo realmente enigmático y caótico. Pero también creo, y pienso en esto que tampoco me equivoco, que detrás de todo ese caos se esconde algo demasiado sencillo que cualquier reto a adivinar. Porque sin lugar a dudas, a la mayoría de las personas existentes en este mundo se las reduce con un solo término: amor.

miércoles, 5 de octubre de 2011

3'10.

¡Buenos días mundo! Son las siete y veintiún minutos de la mañana, hace un día precioso aunque todavía no ha salido el sol. No me he levantado con el pie izquierdo, sino que he saltado de la cama. A primera ética, luego gimnasia, más tarde inglés. Llegar a casa, comer, hacer los deberes. Sigo sin ordenador, incomunicada, bueno, ya no. Me duelen las uñas de tanto morderlas, me ha picado un mosquito en el pie. Me llamas, me llamo, el teléfono suena, estoy que no paro, me pongo a estudiar, me estoy aplicando. ¡Hey! Venga, ¿a qué esperas? ¡Sonríe! No, que va, no me afectan esas cosas de la hiperactividad, que va. Lo que ocurre es que tengo ganas de reír a carcajadas, de saltar, de gritar, de correr, de pintar mi nombre en la pared, de lanzarme a tus brazos y besarte. Sí, besarte. Puedo asegurar que es lo único que quiero hacer.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Y entre tus besos, me dejo llevar.

Como cuando paseas por la playa al atardecer y la arena húmeda y fría te hace cosquillas en los pies; como cuando escuchas tu canción favorita en la calle y te sientes la protagonista de un videoclip; como cuando metes los dedos en el pudin caliente de chocolate y los chupas como una niña pequeña. Es... es un pájaro que canta cuando amanece, un perro que mueve la cola al verte pasar, una anciana que saluda desde la ventana en una mañana de sol. Es cerrar los ojos y sentir el aire fresco acariciándome el cuello, una buena noticia en el telediario, una sorpresa inesperada. Cuando te veo me pongo nerviosa, me suben hormigas por el estómago y me esfuerzo para que no me tiemblen las piernas. Me gustan tus besos, me gustan mucho. A decir verdad, el resto del mundo se me olvida cuando estoy contigo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Gracias, merci, thanks, graciñas, danke.

Dicen que cuando uno se siente bien, el tiempo pasa más deprisa. Han sido tres meses, los mismos que esperamos todos los años como locos. Tres meses que han volado en un instante, llenos de momentos, de risas y también de alguna lágrima. Tres meses con detalles suficientes para escribir un cuento de verano. Otro verano. El número quince. Un verano inolvidable y único, con las personas que me hacen sonreír día a día. Unas vacaciones de viajes, campamentos, tardes en terrazas y en la piscina, noches de fiestas, algún enfado estúpido y muchas, muchas, tonterías. He estado con las personas que más quiero y he conocido a otras que se han hecho un huequecito en mi corazón, nuevos amigos, cerca y lejos, algún chico especial. Muchas canciones, bailes, bromas, abrazos, besos, caricias, idioteces, niñerías. Tiempo para disfrutar. Una obra dividida en tres actos: junio, julio y agosto. Y hoy, quince de septiembre, con alguna nube en el cielo y un calor agobiante, es hora de cerrar el telón. Pero al fin y al cabo, todas estas cosas, no habrían sido posibles sin vosotros. Gracias por este verano inolvidable. Muchísimas gracias.


viernes, 9 de septiembre de 2011

Me elevo al cielo y puedo volar.

Aquí yo misma, montando en las atracciones de los niños pequeños; me gusta el helado cuando ya está un poquito derretido; me río si una palabra me hace gracia; no aguanto que me miren a los ojos. Por las noches, cuando se van los niños, asalto los columpios y bajo por el tobogán; me tiro en los montones de hojas en otoño y siempre gano en las batallas de bolas de nieve. Júzgame, ríete, búrlate, me da igual. Puedes sacarme mil defectos que yo te enseño mil y una cosas buenas. Seré tonta, seré niña, infantil, inmadura, inocente, ignorante, seré lo que quieras. Pero mírame, ante todo y sobretodo, soy yo. Esa que un día a su vez fue tuya, toda tuya. Esa que aunque no lo parezca, sigue adelante, que ha aprendido a levantarse. Ni cojeo ni tengo moratones, corro más rápido que nunca. Creo incluso, que con tus heridas, me has hecho aprender a volar. Y al bajar del tobogán, si quieres que te cuente un secreto, siempre alzo las alas.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Los puzzles no se rompen si están incompletos.

Puedes odiarme y repelerme, evitarme, vivir sin quererme. Puede que a mí me duela, que te tuerza la cara, que me desquicie tenerte cerca y desespere si no estás. Puede que eche de menos tu voz. Puede que haya perdido muchas cosas, no obstante, la sonrisa la tengo todo el día asomando en mi cara. Sé que en su día te gustaba y cuando sonreía me besabas y reíamos juntos. Ahora me dedico a enseñársela al mundo por eso que dicen que si los tiempos cambian, uno tiene que cambiar. Y es que, la verdad, por mucho que me faltes, todavía quedan muchos que me hacen sentir una princesa.

martes, 6 de septiembre de 2011

Acción, reacción, repercusión.

Lo tenías todo para ser feliz: unos amigos geniales, unas notas muy buenas y alguien que realmente te quería. Y un buen día tropezaste con el pie izquierdo al levantarte y decidiste tirarlo todo por el váter.Te quedaste sin nada, adiós amigos y adiós al posible amor de tu vida; no intentes negarlo, te quedaste solo. Sinceramente me parece que no eres el más indicado para juzgar los defectos de los demás ni para presumir de cosas que hace mucho perdiste y ahora haces como si apenas te importara. La vida siempre ha sido como un juego y llegará un momento en el que te encuentres sin nadie en el medio de la gran ciudad donde no serás capaz de reconocer el tablero. Tendrás que valerte por ti mismo y aprender que aquí no gana el que más tiene ni el que más guay parece. Llegará un punto donde no podrás comprar la felicidad y se te hará demasiado difícil tapar todo eso que te acojona y quieres evadir. Llegados a ese punto te darás cuenta de que no podrás ir por ahí juzgando a la gente y es prácticamente lo que llevas haciendo tanto tiempo. Y con cuarenta años irás al supermercado y el cajero será aquel con el que te metías de pequeño; pedirás cita en el médico y el doctor será ese que un día fue tu mejor amigo y lo dejaste de lado; y te venderá la hipoteca esa primera novia que tanto dio por ti. Te sentirás solo, muy solo, te lo aseguro. ¿Y sabes lo que pasará entonces? Jaque mate, amigo.

LODVG

En un día de estos en que suelo pensar "hoy va a ser el día menos pensado", nos hemos cruzado, has decidido mirar a los ojitos azules que ahora van a tu lado. Desde el momento en el que te conocí, resumiendo con prisas tiempo de silencio, te juro que a nadie le he vuelto a decir que tenemos el récord del mundo en querernos. Por eso esperaba con la carita empapada que llegaras con rosas, con mil rosas para mí; porque ya sabes que me encantan esas cosas, que no importa si es muy tonto, soy así. Y aún me parece mentira que se escape mi vida imaginando que vuelves a pasarte por aquí, donde los viernes cada tarde y como siempre la esperanza dice "quieta y quizá sí". Escapando una noche de un bostezo de sol me pediste que te diera un beso. Con lo baratos que salen, mi amor, ¿que te cuesta callarme con uno de esos? Pasaron seis meses y me dijiste adiós, un placer coincidir en esta vida. Ahí me quedé con la mano en el corazón y en la otra excusas que ni tú entendías. Y es que empiezo a pensar que el amor verdadero es tan solo el primero; y es que empiezo a sospechar que los demás son solo para olvidar. Por eso esperaba con la carita empapada que llegaras con rosas, con mil rosas para mí; porque ya sabes que me encantan esas cosas, que no importa si es muy tonto, soy así. Y aún me parece mentira que se escape mi vida imaginando que vuelves a pasarte por aquí, donde los viernes cada tarde y como siempre la esperanza dice "quieta y quizá sí".

lunes, 5 de septiembre de 2011

Sonríe duendecilla.

Que ahora la mitad de las canciones duran tres minutos y medio, muchas cenicientas llegan a casa más tarde de las doce y fabrican cigarrillos de sabores. No intentes ver las estrellas desde el centro de Manhattan porque te resultará imposible con el humo de los coches y las fábricas; ni tampoco pretendas pillar wifi en lo alto de una montaña. Que ahora están de moda los pantalones de campana y apenas hay chicas que los llevan; que los príncipes azules ya no existen, se extinguieron. El mundo cambia y la sociedad lo hace con el mundo. Sin embargo siempre tendrás tu peli favorita, sonreirás al ver en la mesa esa comida que tanto te encanta, bailarás bajo la lluvia con uno de esos temas que te motivan y temblarás al ver a esa personita especial a la vuelta de la esquina. Porque por mucho que el mundo cambie, aunque muchos lo intenten, nunca dejarás de ser tú misma.

domingo, 4 de septiembre de 2011

No olvidas a una persona, te acostumbras a vivir sin ella.

Cuando me vaya a la universidad, me iré a una ciudad con playa. Concretamente, a la tuya. No por ti, sino porque allí es donde está mi carrera. Compartiré piso con otras dos chicas, me alimentaré de comida basura y estudiaré como una enferma. Un día de invierno me iré sola a pasear por la playa para despejar. Llevaré unos vaqueros, unas converse gastadas y una sudadera con gorro y bufanda. Llevaré las manos en los bolsillos y después de caminar por la arena húmeda subiré al paseo marítimo. Entonces te veré acercarte a lo lejos, puede que camines solo, con amigos, o con una chica preciosa; eso realmente no lo sé. Ambos nos sorprenderemos mucho, pero nos reconoceremos y nos pararemos. Nos daremos dos besos y un abrazo y nos diremos que cuánto tiempo ha pasado. Nos preguntaremos qué tal nuestras vidas. Tú me dirás que también estás estudiando, que sigues amando la música y que eres feliz. No sé tampoco si me dirás que has encontrado a la chica de tu vida y ahora eres el hombre más afortunado en el mundo o si por el contrario me contarás que estás soltero porque no te ha ido bien en el amor. Yo te diré que tardé en hacerme a la idea de que no estabas, que tuve alguna que otra relación. Tras haber hablado un rato cada uno volveremos a nuestras casas. Yo me tiraré en la cama porque no dejaré de darle vueltas al simple hecho de haberme encontrado con aquel que un día fue la persona más importante de mi vida. Volveré por el paseo otros días para ver si por casualidad volvemos a cruzarnos, sin éxito. Hasta que un día, cuando esté el cielo totalmente cubierto, cuando ya se vaya a hacer de noche, yo vuelva tarde a casa por quedarme estudiando en la facultad. Llevaré una carpeta debajo del brazo, el invierno todavía no habrá terminado. Entonces, de repente, nos tropezaremos y se me caerá al suelo. Me ayudarás a recogerla y no me daré cuenta de que eres tú hasta que nuestras manos se encuentren al coger el último papel accidentado. Nos miraremos, me sonrojaré y sonreirás tímidamente porque no sabrás que decir. Un encuentro breve, nos diremos adiós al instante. Pero justo cuando yo empiece a caminar de nuevo pronunciarás mi nombre de esa forma que tantos años antes, cuando solo era una niña, me enamoró. Me pararé en seco y me temblará todo el cuerpo. Me giraré despacio y en décimas de segundo echaré a correr toda la distancia que nos separa, por poca que sea. Me tiraré a tus brazos y tú me acogerás entre los tuyos. Y nos besaremos. Nos besaremos como años antes, sin importarnos todos los días del pasado que hemos dejado atrás. Sin importarnos que antaño lo nuestro era imposible y que no quedó más remedio que aprender a vivir el uno sin el otro. Sin importarnos la posible chica de tus sueños y mis posibles relaciones. Y es que te aseguro que por mucho que haya en nuestra contra, que no es poco, si tuviera la oportunidad de dejarlo de nuevo todo por ti, no me lo pensaría dos veces.

El capitán Garfio consiguió su tesoro

No nos conocemos demasiado, sinceramente, tampoco tengo interés en hacerlo. Creo que nunca hemos cruzado más de dos palabras cuando nos hemos cruzado alguna vez por la calle. Supongo que dadas las circunstancias debería odiarte, despreciarte, repugnarte y blablabla. Ganas no me faltan, pero si te digo la verdad, no sería capaz aunque me lo propusiera. Te considero afortunada, ahora el tesoro que antes era mío es totalmente tuyo; sus besos son para ti, prácticamente tú eres su única razón de ser. También debería envidiarte, pero sobretodo eso es lo que menos hago. Porque antes de llegar tú era yo la afortunada. Porque antes de robarle tú esos besos, él me los quitaba; porque todos esos tequieros, un día él me los susurraba al oído con una voz que enamoraba; porque yo también he vivido junto a ese que hoy camina de tu mano momentos totalmente especiales e irrepetibles. Es totalmente obvio que nunca encajaremos tú y yo, razones no nos faltan. Pero cuídalo. Yo ya no tengo el derecho ni el privilegio de poder hacerlo. Asegúrate de que es feliz junto a ti y de darle todo lo que se merece; defiéndelo si se mete en algún problema; hazle regalos por su cumple, navidad y san valentín. Y sobretodo y ante todo, ámalo como si te fuera la vida en ello, porque por lo menos, si lo haces, yo, de lejos, podré verlo sonreír.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Vuelve, por favor.

Yo tenía miedo. Miedo a fallar por dar un paso adelante. Tenía miedo al "para siempre" y por eso creo que cuando debía agarrarte la mano me limité a rozarla. Te perdí, te perdí por lanzarme a cumplir mi sueño. Y ahora es cuando me doy cuenta de que te necesito a mi lado, que quiero una fecha, que quiero un "quiero que estemos así siempre". Pero ya se acabó, se acabó y ya sé que no hay vuelta atrás. Sé que eres feliz y que tienes a otra a quien darle la mano y lo entiendo. Nunca pensé que podría llegar a enamorarme de ti, siendo ambos tan distintos. Sin embargo los recuerdos no dejan de atacarme, no dejan de volver a mi cabeza esas tardes, esos besos, esos "tequieros", tu sonrisa, tus caricias. Que ya no me importa todo el daño, ni el dolor, ni los malos ratos. Que si pudiera, en este momento, lo que más desearía sería tenerte aquí conmigo. Tenerte como antes, y esta vez, para siempre.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Aparece principito

Creo que ya basta. ¿Para qué engañarnos más? No, no soy feliz, para nada lo soy. ¿Sabes? Yo siempre había tenido a alguien a quien querer, aunque no fuera mi novio, siemplemente alguien por quien luchar, que me hiciera soñar. Y ahora no, no tengo nada. Es... una sensación de hueco, me siento vacía. Porque aunque lo intente, esa sensación de hormigueo y las cosquillas en el estómago han desaparecido. Cada día cruzo los dedos para que aparezca ese que me robe el aliento, el de verdad, el especial. Sí, quiero sentar la cabeza, quiero enamorarme, quiero sentir, quiero querer. Quiero que me quieran. Quiero un chico que me abrace y me diga cosas vomitivamente cursis al oído. Que me recoja puntual y que me acompañe a casa; que me invite al cine y nos perdamos la película; que me lleve de la mano por el parque. Que me llame para darme las buenas noches, que ponga nuestra fecha en su nick del messenger y me despierte con un "buenos días princesa". Que el día antes de un examen me haga conectar y yo refunfuñe aunque sepa de sobra que es para desearme suerte. Que se haga el remolón para besarme pero que luego lo haga como si cada beso fuese el último.Y ese eras tú, cuando estábamos juntos.