A pulso y boli bic




viernes, 16 de septiembre de 2011

Y entre tus besos, me dejo llevar.

Como cuando paseas por la playa al atardecer y la arena húmeda y fría te hace cosquillas en los pies; como cuando escuchas tu canción favorita en la calle y te sientes la protagonista de un videoclip; como cuando metes los dedos en el pudin caliente de chocolate y los chupas como una niña pequeña. Es... es un pájaro que canta cuando amanece, un perro que mueve la cola al verte pasar, una anciana que saluda desde la ventana en una mañana de sol. Es cerrar los ojos y sentir el aire fresco acariciándome el cuello, una buena noticia en el telediario, una sorpresa inesperada. Cuando te veo me pongo nerviosa, me suben hormigas por el estómago y me esfuerzo para que no me tiemblen las piernas. Me gustan tus besos, me gustan mucho. A decir verdad, el resto del mundo se me olvida cuando estoy contigo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Gracias, merci, thanks, graciñas, danke.

Dicen que cuando uno se siente bien, el tiempo pasa más deprisa. Han sido tres meses, los mismos que esperamos todos los años como locos. Tres meses que han volado en un instante, llenos de momentos, de risas y también de alguna lágrima. Tres meses con detalles suficientes para escribir un cuento de verano. Otro verano. El número quince. Un verano inolvidable y único, con las personas que me hacen sonreír día a día. Unas vacaciones de viajes, campamentos, tardes en terrazas y en la piscina, noches de fiestas, algún enfado estúpido y muchas, muchas, tonterías. He estado con las personas que más quiero y he conocido a otras que se han hecho un huequecito en mi corazón, nuevos amigos, cerca y lejos, algún chico especial. Muchas canciones, bailes, bromas, abrazos, besos, caricias, idioteces, niñerías. Tiempo para disfrutar. Una obra dividida en tres actos: junio, julio y agosto. Y hoy, quince de septiembre, con alguna nube en el cielo y un calor agobiante, es hora de cerrar el telón. Pero al fin y al cabo, todas estas cosas, no habrían sido posibles sin vosotros. Gracias por este verano inolvidable. Muchísimas gracias.


viernes, 9 de septiembre de 2011

Me elevo al cielo y puedo volar.

Aquí yo misma, montando en las atracciones de los niños pequeños; me gusta el helado cuando ya está un poquito derretido; me río si una palabra me hace gracia; no aguanto que me miren a los ojos. Por las noches, cuando se van los niños, asalto los columpios y bajo por el tobogán; me tiro en los montones de hojas en otoño y siempre gano en las batallas de bolas de nieve. Júzgame, ríete, búrlate, me da igual. Puedes sacarme mil defectos que yo te enseño mil y una cosas buenas. Seré tonta, seré niña, infantil, inmadura, inocente, ignorante, seré lo que quieras. Pero mírame, ante todo y sobretodo, soy yo. Esa que un día a su vez fue tuya, toda tuya. Esa que aunque no lo parezca, sigue adelante, que ha aprendido a levantarse. Ni cojeo ni tengo moratones, corro más rápido que nunca. Creo incluso, que con tus heridas, me has hecho aprender a volar. Y al bajar del tobogán, si quieres que te cuente un secreto, siempre alzo las alas.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Los puzzles no se rompen si están incompletos.

Puedes odiarme y repelerme, evitarme, vivir sin quererme. Puede que a mí me duela, que te tuerza la cara, que me desquicie tenerte cerca y desespere si no estás. Puede que eche de menos tu voz. Puede que haya perdido muchas cosas, no obstante, la sonrisa la tengo todo el día asomando en mi cara. Sé que en su día te gustaba y cuando sonreía me besabas y reíamos juntos. Ahora me dedico a enseñársela al mundo por eso que dicen que si los tiempos cambian, uno tiene que cambiar. Y es que, la verdad, por mucho que me faltes, todavía quedan muchos que me hacen sentir una princesa.

martes, 6 de septiembre de 2011

Acción, reacción, repercusión.

Lo tenías todo para ser feliz: unos amigos geniales, unas notas muy buenas y alguien que realmente te quería. Y un buen día tropezaste con el pie izquierdo al levantarte y decidiste tirarlo todo por el váter.Te quedaste sin nada, adiós amigos y adiós al posible amor de tu vida; no intentes negarlo, te quedaste solo. Sinceramente me parece que no eres el más indicado para juzgar los defectos de los demás ni para presumir de cosas que hace mucho perdiste y ahora haces como si apenas te importara. La vida siempre ha sido como un juego y llegará un momento en el que te encuentres sin nadie en el medio de la gran ciudad donde no serás capaz de reconocer el tablero. Tendrás que valerte por ti mismo y aprender que aquí no gana el que más tiene ni el que más guay parece. Llegará un punto donde no podrás comprar la felicidad y se te hará demasiado difícil tapar todo eso que te acojona y quieres evadir. Llegados a ese punto te darás cuenta de que no podrás ir por ahí juzgando a la gente y es prácticamente lo que llevas haciendo tanto tiempo. Y con cuarenta años irás al supermercado y el cajero será aquel con el que te metías de pequeño; pedirás cita en el médico y el doctor será ese que un día fue tu mejor amigo y lo dejaste de lado; y te venderá la hipoteca esa primera novia que tanto dio por ti. Te sentirás solo, muy solo, te lo aseguro. ¿Y sabes lo que pasará entonces? Jaque mate, amigo.

LODVG

En un día de estos en que suelo pensar "hoy va a ser el día menos pensado", nos hemos cruzado, has decidido mirar a los ojitos azules que ahora van a tu lado. Desde el momento en el que te conocí, resumiendo con prisas tiempo de silencio, te juro que a nadie le he vuelto a decir que tenemos el récord del mundo en querernos. Por eso esperaba con la carita empapada que llegaras con rosas, con mil rosas para mí; porque ya sabes que me encantan esas cosas, que no importa si es muy tonto, soy así. Y aún me parece mentira que se escape mi vida imaginando que vuelves a pasarte por aquí, donde los viernes cada tarde y como siempre la esperanza dice "quieta y quizá sí". Escapando una noche de un bostezo de sol me pediste que te diera un beso. Con lo baratos que salen, mi amor, ¿que te cuesta callarme con uno de esos? Pasaron seis meses y me dijiste adiós, un placer coincidir en esta vida. Ahí me quedé con la mano en el corazón y en la otra excusas que ni tú entendías. Y es que empiezo a pensar que el amor verdadero es tan solo el primero; y es que empiezo a sospechar que los demás son solo para olvidar. Por eso esperaba con la carita empapada que llegaras con rosas, con mil rosas para mí; porque ya sabes que me encantan esas cosas, que no importa si es muy tonto, soy así. Y aún me parece mentira que se escape mi vida imaginando que vuelves a pasarte por aquí, donde los viernes cada tarde y como siempre la esperanza dice "quieta y quizá sí".

lunes, 5 de septiembre de 2011

Sonríe duendecilla.

Que ahora la mitad de las canciones duran tres minutos y medio, muchas cenicientas llegan a casa más tarde de las doce y fabrican cigarrillos de sabores. No intentes ver las estrellas desde el centro de Manhattan porque te resultará imposible con el humo de los coches y las fábricas; ni tampoco pretendas pillar wifi en lo alto de una montaña. Que ahora están de moda los pantalones de campana y apenas hay chicas que los llevan; que los príncipes azules ya no existen, se extinguieron. El mundo cambia y la sociedad lo hace con el mundo. Sin embargo siempre tendrás tu peli favorita, sonreirás al ver en la mesa esa comida que tanto te encanta, bailarás bajo la lluvia con uno de esos temas que te motivan y temblarás al ver a esa personita especial a la vuelta de la esquina. Porque por mucho que el mundo cambie, aunque muchos lo intenten, nunca dejarás de ser tú misma.

domingo, 4 de septiembre de 2011

No olvidas a una persona, te acostumbras a vivir sin ella.

Cuando me vaya a la universidad, me iré a una ciudad con playa. Concretamente, a la tuya. No por ti, sino porque allí es donde está mi carrera. Compartiré piso con otras dos chicas, me alimentaré de comida basura y estudiaré como una enferma. Un día de invierno me iré sola a pasear por la playa para despejar. Llevaré unos vaqueros, unas converse gastadas y una sudadera con gorro y bufanda. Llevaré las manos en los bolsillos y después de caminar por la arena húmeda subiré al paseo marítimo. Entonces te veré acercarte a lo lejos, puede que camines solo, con amigos, o con una chica preciosa; eso realmente no lo sé. Ambos nos sorprenderemos mucho, pero nos reconoceremos y nos pararemos. Nos daremos dos besos y un abrazo y nos diremos que cuánto tiempo ha pasado. Nos preguntaremos qué tal nuestras vidas. Tú me dirás que también estás estudiando, que sigues amando la música y que eres feliz. No sé tampoco si me dirás que has encontrado a la chica de tu vida y ahora eres el hombre más afortunado en el mundo o si por el contrario me contarás que estás soltero porque no te ha ido bien en el amor. Yo te diré que tardé en hacerme a la idea de que no estabas, que tuve alguna que otra relación. Tras haber hablado un rato cada uno volveremos a nuestras casas. Yo me tiraré en la cama porque no dejaré de darle vueltas al simple hecho de haberme encontrado con aquel que un día fue la persona más importante de mi vida. Volveré por el paseo otros días para ver si por casualidad volvemos a cruzarnos, sin éxito. Hasta que un día, cuando esté el cielo totalmente cubierto, cuando ya se vaya a hacer de noche, yo vuelva tarde a casa por quedarme estudiando en la facultad. Llevaré una carpeta debajo del brazo, el invierno todavía no habrá terminado. Entonces, de repente, nos tropezaremos y se me caerá al suelo. Me ayudarás a recogerla y no me daré cuenta de que eres tú hasta que nuestras manos se encuentren al coger el último papel accidentado. Nos miraremos, me sonrojaré y sonreirás tímidamente porque no sabrás que decir. Un encuentro breve, nos diremos adiós al instante. Pero justo cuando yo empiece a caminar de nuevo pronunciarás mi nombre de esa forma que tantos años antes, cuando solo era una niña, me enamoró. Me pararé en seco y me temblará todo el cuerpo. Me giraré despacio y en décimas de segundo echaré a correr toda la distancia que nos separa, por poca que sea. Me tiraré a tus brazos y tú me acogerás entre los tuyos. Y nos besaremos. Nos besaremos como años antes, sin importarnos todos los días del pasado que hemos dejado atrás. Sin importarnos que antaño lo nuestro era imposible y que no quedó más remedio que aprender a vivir el uno sin el otro. Sin importarnos la posible chica de tus sueños y mis posibles relaciones. Y es que te aseguro que por mucho que haya en nuestra contra, que no es poco, si tuviera la oportunidad de dejarlo de nuevo todo por ti, no me lo pensaría dos veces.

El capitán Garfio consiguió su tesoro

No nos conocemos demasiado, sinceramente, tampoco tengo interés en hacerlo. Creo que nunca hemos cruzado más de dos palabras cuando nos hemos cruzado alguna vez por la calle. Supongo que dadas las circunstancias debería odiarte, despreciarte, repugnarte y blablabla. Ganas no me faltan, pero si te digo la verdad, no sería capaz aunque me lo propusiera. Te considero afortunada, ahora el tesoro que antes era mío es totalmente tuyo; sus besos son para ti, prácticamente tú eres su única razón de ser. También debería envidiarte, pero sobretodo eso es lo que menos hago. Porque antes de llegar tú era yo la afortunada. Porque antes de robarle tú esos besos, él me los quitaba; porque todos esos tequieros, un día él me los susurraba al oído con una voz que enamoraba; porque yo también he vivido junto a ese que hoy camina de tu mano momentos totalmente especiales e irrepetibles. Es totalmente obvio que nunca encajaremos tú y yo, razones no nos faltan. Pero cuídalo. Yo ya no tengo el derecho ni el privilegio de poder hacerlo. Asegúrate de que es feliz junto a ti y de darle todo lo que se merece; defiéndelo si se mete en algún problema; hazle regalos por su cumple, navidad y san valentín. Y sobretodo y ante todo, ámalo como si te fuera la vida en ello, porque por lo menos, si lo haces, yo, de lejos, podré verlo sonreír.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Vuelve, por favor.

Yo tenía miedo. Miedo a fallar por dar un paso adelante. Tenía miedo al "para siempre" y por eso creo que cuando debía agarrarte la mano me limité a rozarla. Te perdí, te perdí por lanzarme a cumplir mi sueño. Y ahora es cuando me doy cuenta de que te necesito a mi lado, que quiero una fecha, que quiero un "quiero que estemos así siempre". Pero ya se acabó, se acabó y ya sé que no hay vuelta atrás. Sé que eres feliz y que tienes a otra a quien darle la mano y lo entiendo. Nunca pensé que podría llegar a enamorarme de ti, siendo ambos tan distintos. Sin embargo los recuerdos no dejan de atacarme, no dejan de volver a mi cabeza esas tardes, esos besos, esos "tequieros", tu sonrisa, tus caricias. Que ya no me importa todo el daño, ni el dolor, ni los malos ratos. Que si pudiera, en este momento, lo que más desearía sería tenerte aquí conmigo. Tenerte como antes, y esta vez, para siempre.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Aparece principito

Creo que ya basta. ¿Para qué engañarnos más? No, no soy feliz, para nada lo soy. ¿Sabes? Yo siempre había tenido a alguien a quien querer, aunque no fuera mi novio, siemplemente alguien por quien luchar, que me hiciera soñar. Y ahora no, no tengo nada. Es... una sensación de hueco, me siento vacía. Porque aunque lo intente, esa sensación de hormigueo y las cosquillas en el estómago han desaparecido. Cada día cruzo los dedos para que aparezca ese que me robe el aliento, el de verdad, el especial. Sí, quiero sentar la cabeza, quiero enamorarme, quiero sentir, quiero querer. Quiero que me quieran. Quiero un chico que me abrace y me diga cosas vomitivamente cursis al oído. Que me recoja puntual y que me acompañe a casa; que me invite al cine y nos perdamos la película; que me lleve de la mano por el parque. Que me llame para darme las buenas noches, que ponga nuestra fecha en su nick del messenger y me despierte con un "buenos días princesa". Que el día antes de un examen me haga conectar y yo refunfuñe aunque sepa de sobra que es para desearme suerte. Que se haga el remolón para besarme pero que luego lo haga como si cada beso fuese el último.Y ese eras tú, cuando estábamos juntos.