A pulso y boli bic




sábado, 25 de mayo de 2013

La nana que nos canta la luna.

A pesar de los edificios, puedo intuir la luz de las farolas entre los huequecillos de la persiana. Si la luna lograse vencer a las fachadas, también sería partícipe de este pequeño espectáculo de claridad. Las sábanas acarician mi piel y algún mechón rebelde me hace cosquillas enredándoseme en el cuello. Qué tranquilo está todo. Bebo ávida del silencio y a la vez noto los latidos pausados de mi corazón. Me adormezco ante el suave "pum, pum" que emite. Cómo engañan las apariencias a veces. La turbación puede invadir a uno incluso cuando tiene aspecto de bella durmiente. Mi mente está activa e histérica, no para quieta, está nerviosa ante algo que ni yo sé muy bien qué es. No debería sorprenderme porque, al fin y al cabo, la mente tiene que estar alerta, o eso dicen, para evitar que la lastimen. Sin embargo yo no veo espadas que la amenacen, ni cuchillos, ni arcos ni lanzas. ¿Es dolor, tristeza, impotencia, soledad, miedo? ¿Qué te pasa, pequeña? La noche es clara y la luna te guarda mientras te meces tranquila. No hay nada que temer. Deja que Morfeo te acune entre sus brazos y duerme, duerme que yo te cuido, que no te dejo, que te protejo. Y seguro que alguien me protege a mí, siempre hay alguien dispuesto a sujetarme para que no caiga el vacío. Estoy convencida. Seguro que afuera hace frío, pero yo estoy calentita arropada entre las mantas. De cuando en cuando pasa algún coche por la calle, puedo oírlo, y también escucho el ascensor cuando alguien lo llama. Los vecinos de arriba hablan, ellos no tienen sueño. Yo estoy intentando fabricarlo. No es que lo necesite, tampoco estoy demasiado cansada, pero no hay nada mejor que hacer. Hoy ya he cumplido. He hecho todo lo que tenía que hacer, y he sonreído. Sonreír es tan importante como comer. Me doy por satisfecha, sí, he cumplido. Y no, no necesito dormir ahora. ¿Sabes lo que necesito ahora? Un beso, sí, uno de los tuyos. Cuando me los das, me separo de tus labios sonriendo, no sé como haces, igual tienes una promoción o algo por el estilo. "Beso más sonrisa". Es otra manera más dulce de cumplir. Ahora sería un beso de buenas noches, porque claro, es de noche, aunque entonces seguro que todavía no dormiría, sino que te robaría alguno más. Tú no duermes, al menos no todavía. Pero yo te mando un beso de buenas noches igual, para que sonrías si lo sientes, y para que sueñes con cosas bonitas o, para que si no sueñas, por lo menos duermas bien. adzsfvasrrhi.


lunes, 20 de mayo de 2013

¡!

Cada vez pienso que el tiempo pasa más rápido, que no se detiene ni se para a esperar por nada ni nadie. Nos hacemos mayores, con todo lo bueno y malo que eso conlleva, queramos o no, crecemos. No sé si alguien planeó hace cinco años que te cruzases en mi vida, si fue causa de un destino en el cual no creo, o si simplemente fue una casualidad. Sea lo que fuere, puedo decir sin dudar un solo segundo, que conocerte fue una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. No tiene mucho sentido que te repita lo que te llevo diciendo año tras año, ya que sé de sobra que lo sabes todo, que te he contado y confesado todo hasta el más mínimo detalle, y, en caso de que se me haya escapado alguna cosa, tú me conoces lo suficiente como para intuirla. 

A veces me gustaría retroceder un par de años, volver a ser un poquitito más niña, con menos preocupaciones ni comeduras de cabeza, quedando como siempre a las cinco en la daisy incluso los domingos, ¡los domingos! Qué lejano suena eso, viéndonos ahora yendo los viernes a estudiar a la biblioteca, haciendo exámenes por la tarde e incluso quedándonos algún fin de semana sin salir. 

A decir verdad no siempre todo ha sido bueno, a pesar de que nunca, nunca, nunca, ha habido un roce entre nosotros, ni una palabra más alta que otra, ni un solo golpe de voz. Pero no siempre todo va bien, por un motivo o por otro. Todos tenemos problemas, días malos, ambos nos equivocamos. Y es en esta parte donde más tengo que agradecerte todo lo que has hecho y haces por mí. Agradecerte que nunca me hayas soltado la mano, que siempre me hayas dicho las cosas como son y no como me gustaría que fuesen, por decirme que frenase cuando debía hacerlo, por impedir que chocase, por secarme las lágrimas, por sacarme sonrisas, por darme un abrazo cuando más lo necesitaba, por llamarme sin importar la hora, por intentar que siempre estuviese bien. En serio, de corazón una vez más te doy las gracias, no sé cuál es la mejor manera para agradecértelo, pero sabes que haré todo lo que esté en mi mano, que puedes contar conmigo, que intentaré no fallarte nunca, que seré tu sombra si necesitas que lo sea, tu mano derecha, o simplemente alguien con quien hablar. 

Como bien dices, no sé qué pasará dentro de un año y medio, qué será de ti y sobre todo de mí, porque tú al menos tienes una mínima idea de lo que quieres, y yo estoy perdida en una nada que no me ayuda a aclararme. Lo que sí que tengo claro es que pase lo que pase, vayamos donde vayamos, no me voy a olvidar de ti, ni de nosotros, ni de cada uno de los momentos que hemos pasado juntos. Aunque dicho así, queda demasiado dramático, y tampoco es eso, porque al fin y al cabo ambos volveremos de vez en cuando por aquí, y quién sabe si incluso compartiremos la cola del paro. Suceda lo que suceda, para mí siempre vas a ser tú, mi mejor amigo, el que me gustó cuando era una enana, el que se tira conmigo por el río en flotador, el que hace tantas y tantas cosas por mí. Eso siempre, no te cambio, ni se te ocurra pensarlo.

Esto en teoría sería una felicitación por tu cumpleaños, pero ya sabes que desde París… de todas maneras creo que tus diecisiete han quedado bien celebrados. Así que esto no es una felicitación, no es nada en concreto, pero quería decírtelo, recordártelo. No lo olvides, sé que no lo haces. Te quiero mucho.


jueves, 2 de mayo de 2013

Cosas que nunca cambian.

No existe ninguna tecnología que pueda suplir la calidez de un abrazo, el afecto

 de una caricia ni el fulgor de una mirada.


Robots autómatas programables.

A los que odian, a los que desprecian, a los que insultan, a los que no respetan. A aquellos que se auto-proclaman los reyes del mundo y la autoridad. A los fisgones y mal-metedores, a los violentos, a los creídos a los que para ellos lo que es distinto a su forma de pensar está mal. No siempre llueve a gusto de todos, no siempre lo que nosotros queremos es lo que está bien. A veces intentamos imponer algo equivocado y después nos quejamos cuando no nos gusta que nos impongan. A los que juzgan sin derecho, a los que critican, a los que hacen daño. ¿Qué satisfacción produce actuar de esa manera? Tenemos de todo. Tenemos ordenadores, móviles de última generación, un ipad, la ropa del momento, una cámara de fotos impresionante... y sin embargo a muchos les falta una cosa: personalidad; y, en muchos casos, la capacidad de razonar. No me excluyo totalmente porque todos tenemos fallos, nadie se libra de los defectos, pero a veces a una le dan ganas de mandar al cuerno el Starbucks y las Vans. Maldito aquel que inventó ambas cosas, como también el creador del Iphone, de la BlackBerry, e incluso... pese a que pueda sonar hipócrita, las redes sociales hablando en general. Qué triste salir a tomar algo en grupo y que el 100% de la gente esté toqueteando la pantallita del móvil sin parar, el 99% por voluntad propia y el 1% restante para no quedarse solo mirando las moscas. Qué triste publicar tu vida en Internet con sus desgracias incluídas para... para ¿qué? ¿De qué sirve contar tus intimidades ante el mundo? ¿Acaso nadie más te escucha que hay esa necesidad de llamar la atención? Qué triste no ser capaz de escribir la palabra "haber" con hache y con be. Qué triste dejar de lado unos estudios por un piti por "ser guay". Chicos que van de galanes, pero en lugar de regalar rosas regalan decepciones, chicas que van de princesas y terminan tiradas en cualquier esquina. Se protesta por el fútbol, pero no por cosas que tienen mayor cabida. Esto es, señores, nuestra sociedad, la juventud de hoy en día. Eso somos, porque en este mundo por desgracia vamos todos en un pack. Sonará egocéntrico o algo así, pareceré una aburrida, pero me siento orgullosa de no formar parte debastantes de los aspectos que acabo de nombrar. Hay gente que se ha tomado demasiado al pie de la letra lo de "sexo, drogas y rock&roll" o lo de "los dieciséis son la mejor edad". Dos dedos de frente y un poco de cordura a veces no vienen mal. No todo es blanco o negro, no todo son extremos, se puede aprovechar todo sin necesidad de desequilibrar esa balanza imaginaria que nos sostiene. Porque, al fin y al cabo, por muy "guays" que seamos, si la balanza se rompe, algo estamos haciendo mal. Dejémonos de modas pasajeras y de disfraces. Seamos nosotros mismos sin importarnos lo que los demás puedan decir o pensar de ello, mantengamos la mente fría cuando tengamos que hacerlo. Hoy poy hoy hay demasiadas caretas y muy pocas miradas sinceras. Vamos a dejar de ser tan copias los unos de los otros y a ser quienes somos. Que a veces nos creemos muy grandes y no nos damos cuenta de que tan solo somos una partícula de polvo perdidos en la inmensidad.